Andalucía, zona de lluvias tras colapsar el vórtice polar

Estudios climáticos relacionan los bloqueos del Atlántico norte con episodios húmedos en la península, con especial incidencia en las provincias de Andalucía

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Esquema simplificado del patrón atmosférico actual: la perturbación del vórtice polar ondula la corriente en chorro, genera un bloqueo en el norte de Europa y abre un pasillo de borrascas hacia Andalucía.
Esquema simplificado del patrón atmosférico actual: la perturbación del vórtice polar ondula la corriente en chorro, genera un bloqueo en el norte de Europa y abre un pasillo de borrascas hacia Andalucía. / DDA

Andalucía ha quedado bajo un pasillo de borrascas que llegan una detrás de otra desde el Atlántico. Los modelos de AEMET han detectado un bloqueo en el norte del planeta que está obligando a los frentes a bajar de latitud y cruzar el sur de España con lluvias continuadas.

Ese cambio tiene que ver con el colapso o ruptura del vórtice polar, una gran masa de aire frío que gira sobre el Ártico. Cuando se debilita, la corriente de aire que guía las borrascas deja de ir recta y empieza a hacer curvas.

La propia Aemet lo resume de forma sencilla: “Si la corriente en chorro se ondula, las borrascas cambian de camino y pueden llegar a zonas donde normalmente no llueve tanto”. De ahí que Cádiz, Huelva, Sevilla, Córdoba Málaga, Granada e incluso Almería estén recibiendo más lluvias de lo habitual y esto se pueda repetir cada vez con más frecuencia. De hecho, la Aemet ya pronostica lluvias casi ininterrumpidas en toda Andalucía hasta, mínimo, el próximo viernes 13 de febrero.

Eso es lo que está pasando ahora. Se ha formado un anticiclón entre Groenlandia e Islandia que actúa como un muro. Las borrascas no pueden pasar por el norte de Europa y se ven obligadas a bajar hacia el sur.

El bloqueo del norte empuja las lluvias hacia el sur

Al bajar de latitud, los frentes terminan cruzando España. El resultado es una cadena de borrascas que van entrando una tras otra, activando avisos por lluvia y viento en distintas zonas.

El divulgador Juan Jesús Palenzuela lo resume de forma muy simple: “El vórtice se debilita, el chorro se ondula y las borrascas bajan hacia la península”.

¿Qué significa que se rompa el vértice polar?

Que se haya roto el vórtice polar significa que el gran remolino de aire muy frío que normalmente permanece estable sobre el Polo Norte se ha debilitado o dividido, dejando de retener ese frío en el Ártico. Al desorganizarse, el aire helado puede desplazarse hacia latitudes más bajas, como Europa o Estados Unidos, y el chorro polar se vuelve más ondulado, lo que favorece episodios de frío intenso, lluvias o nevadas durante varias semanas en zonas donde no son habituales.

Este comportamiento no es algo extraño. Un estudio de la Universidad de Lisboa explica que “cuando se forma un bloqueo en el Atlántico norte, aumentan las lluvias en el suroeste de Europa”.

Otros trabajos científicos sobre el vórtice polar han detectado el mismo efecto. Según un estudio de la Unión Geofísica Americana, tras estos episodios “hay más días húmedos en el sur del continente, incluida la península ibérica”.

Además, el anticiclón de las Azores se ha retirado de su posición habitual. Eso ha dejado un corredor abierto para que las borrascas entren sin obstáculos desde el Atlántico.

Por eso los avisos se han ido activando de forma seguida en Andalucía, cada vez que un nuevo frente ha alcanzado la comunidad.

Los expertos miran ahora la evolución del chorro polar

Lo que observan los meteorólogos no es solo cuánto durará este episodio, sino cómo evoluciona la corriente principal que guía las borrascas. La Met Office británica explica que cuando el chorro polar se ondula, el tiempo se vuelve más persistente, tanto para el frío como para la lluvia.

Es decir, los patrones dejan de cambiar cada pocos días y pasan a mantenerse durante semanas. Eso es lo que está ocurriendo ahora con el pasillo de borrascas sobre el sur de Europa.

Un informe del ECMWF señala que estos bloqueos atmosféricos pueden estabilizarse durante varios ciclos consecutivos, provocando episodios de lluvia continuada en las mismas regiones.

En otras palabras, no se trata de una sola borrasca aislada, sino de una autopista atmosférica que permanece abierta mientras el bloqueo del norte siga activo y el anticiclón de las Azores continúe retirado.

Por eso los expertos hablan más de “patrón” que de “temporal”. No es un episodio puntual, sino una configuración atmosférica que favorece que las borrascas sigan el mismo camino durante días o incluso semanas.

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