verano Almería Los arquitectos alertan del “grave riesgo” de instalar piscinas portátiles en terrazas

Piscina portátil ubicada en la terraza de una vivienda unifamiliar. Piscina portátil ubicada en la terraza de una vivienda unifamiliar.

Piscina portátil ubicada en la terraza de una vivienda unifamiliar. / D. A.

La instalación de piscinas hinchables y prefabricadas en balcones, terrazas y azoteas, sin el asesoramiento previo de un profesional competente, puede suponer graves daños en las estructuras de los edificios y, en el peor de los casos, poner en peligro la seguridad de las personas.

Así lo afirma el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, que ha elaborado una guía visual, consultable en su página web, en la que ejemplifica cómo afecta a la estructura de los edificios estas piscinas, en función de la lámina de agua que contengan y las dimensiones de las mismas. El riesgo es evidente y los accidentes graves posibles, tal como ya sucedió este mismo verano, el pasado 23 de junio en una vivienda unifamiliar de Elda, Alicante, cuando se derrumbó el techo por el peso de una piscina hinchable con 8.000 litros de capacidad, con el resultado de dos personas heridas.

“En la sencilla guía visual que hemos elaborado se observa cómo, con muy pocos centímetros de agua, se deforman las estructuras de los edificios”, advierten los representantes de los arquitectos, quienes por encima de todo desean mandar el mensaje de que “para disfrutar de un verano seguro, no hay que arriegarse”, apelando a que “se consulte a un profesional competente antes de instalar una piscina en la terraza”.

Según los arquitectos, 30 centímetros de agua serían ya suficientes para que se comiencen a producir alteraciones en la estructura e incluso ‘secuelas’ en forma de daños estéticos una vez que se desinstale la pileta: “Con 30 centímetros de agua (equivalentes a 300 kilos por metro cuadrado), la deformación que se produce es notable. Afectaría al techo de la planta inferior: veríamos fisuras y se marcarían los nervios en el yeso de dicho techo. En esta situación, una vez desaparecida la carga, la estructura recuperaría su forma, aunque quedarían daños estéticos en el interior”.

A partir de 45 centímetros de agua, el riesgo aumenta considerablemente, según la misma guía, que advierte que con esta cantidad de agua “la deformación es mayor y los daños serán más intensos, comprometiendo la resistencia de la estructura”. El peligro de derrumbe o de daños importantes en la estructura del edificio sigue aumentando de forma casi exponencial cuanto más profunda sea la piscina.

A partir de láminas de agua de 30 centímetros se pone en riesgo la seguridad

Aparte del grave riesgo que supone para la seguridad de las personas, tanto para los usuarios de la piscina como para aquellos que se encuentran en pisos inferiores, los costes de las reparaciones en el caso de producirse daños también son muy importantes. “Con 60 centímetros de agua, el daño en la estructura es severo. Se comprometen su resistencia y su estabilidad y su reparación es muy costosa”, asegura el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, que advierte de que “con la sobrecarga que produce una lámina de agua de 78 centímetros de agua (o sea, 780 kilos por metro cuadrado) colapsa esta estructura. Pero ¡no nos engañemos! la seguridad de las personas está comprometida desde los 30 centímetros de agua e incluso con una lámina de agua más pequeña en edificios antiguos, puesto que hay que considerar otros elementos además del agua, como la ocupación, las acciones del viento, etcétera”.

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