Cárcel para el atracador del súper de Pechina: un vecino le arrancó el pasamontañas en pleno forcejeo
La Audiencia confirma la condena de tres años y medio gracias a la valentía de un ciudadano que se enfrentó al ladrón, recuperó el dinero y permitió su identificación
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La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería ha ratificado una condena de tres años y seis meses de prisión para un atracador reincidente que protagonizó un violento asalto frustrado en un comercio de Pechina. El tribunal ha confirmado la sentencia de instancia por un delito de robo con intimidación en grado de tentativa, con las agravantes de disfraz y reincidencia, validando la actuación heroica de un vecino del pueblo cuya intervención fue decisiva no solo para recuperar el botín, sino para identificar al culpable.
El suceso ocurrió la tarde del 3 de marzo de 2025. Sobre las 16:30 horas, el acusado se dirigió al establecimiento "Komo Komo", ubicado en la Plaza del Carmen de la localidad pechinera. Según los hechos probados, actuó con la cobertura de una segunda persona que le esperaba en el exterior para facilitar la huida. El atracador irrumpió en el supermercado con el rostro oculto bajo un pasamontañas y empuñando un cuchillo, con el que amenazó a la cajera para que le entregara el dinero. La empleada, intimidada, llenó una bolsa con los 800 euros de la recaudación.
"Tú no te vas"
El plan parecía haber funcionado hasta que el ladrón puso un pie en la calle. Un vecino que estaba en su vehículo en las inmediaciones fue alertado de que estaban robando en la tienda. Lejos de amedrentarse, salió del coche y se encontró de frente con el asaltante que huía con el dinero. "Tú no te vas", pensó, según declaró en el juicio, y se abalanzó sobre él.
Se inició entonces un intenso forcejeo entre ambos. El ciudadano logró inmovilizarlo lo suficiente para que el delincuente soltara la bolsa con los 800 euros y el cuchillo. Pero el detalle crucial para la investigación se produjo en medio de la lucha: el vecino consiguió arrancarle el pasamontañas al agresor, dejándole la cara totalmente visible. El ladrón logró finalmente zafarse y huir, pero su identidad ya había quedado expuesta.
El tatuaje en el "morrillo" y la cojera
La defensa del acusado recurrió la sentencia alegando falta de pruebas y cuestionando la identificación, ya que no se hizo una rueda de reconocimiento clásica en el juzgado. Sin embargo, la Audiencia Provincial ha desestimado el recurso con contundencia, avalando la fiabilidad de los testigos.
El vecino que se enfrentó a él lo reconoció "sin vacilación alguna" en el juicio. No solo recordó su rostro, sino que aportó un detalle físico inequívoco: vio que el atracador tenía un tatuaje en el lateral del cuello (zona que el testigo describió gráficamente como "el morrillo"), marca que el acusado efectivamente luce.
Además, la identificación se vio reforzada por las cámaras de seguridad y el testimonio de la dueña y las empleadas del súper. Todas coincidieron en señalar otro rasgo distintivo: el ladrón caminaba con una cojera muy particular. Curiosamente, esa misma mañana, las cámaras habían grabado a un hombre con la misma complexión, la misma ropa y la misma cojera hurtando productos en el local a cara descubierta, lo que terminó de cerrar el cerco sobre el sospechoso.
El tribunal considera que la prueba es "abrumadora" y suficiente para destruir la presunción de inocencia, desestimando la coartada del acusado (quien alegó que estaba en casa enfermo del estómago) y confirmando la pena de prisión y la orden de alejamiento respecto a la víctima. El condenado, que ya estaba en prisión provisional por estos hechos, deberá seguir privado de libertad.
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