De la casa de citas a la larga cola del paro
Almería ve como afamados clubes de alterne tienen que cerrar sus puertas debido a la reducción de clientes La crisis también se instala en el mundo del sexo
La crisis se ha instalado en el mundo del sexo. Un terreno que por antonomasia se ha escapado de los 'destapes' económicos, y que si ha caído se ha vuelto a reponer, pero que en la actualidad se está topando con una realidad que, como agujero negro, está absorbiendo sin dejar huella a muchos de los sectores que han sobrevivido a través de los tiempos. Numerosos estudios realizados en fechas recientes apuntan a que en estados desánimo, como el que puede estar provocando la difícil situación por la que pasa Almería en la actualidad, se realiza menos el amor. No hay ganas, hay menos tiempo para pensar en el placer y más para darle vueltas a la cabeza sobre cómo salir del pozo en el que muchos caen. Pero también afecta a aquellos lugares en los que se intercambia un valor económico por otro sexual, como las casas de citas.
Las casas de citas de la provincia se están viendo perjudicadas en las últimas fechas. Hace un lustro era impensable pensar en que alguno de estos centros de alterne cerrara. En bonanza económica bastaba con salir a la carretera o cruzar una esquina para cruzarte con uno, no es que ahora no suceda, pero pasa con un poco menos de frecuencia. Dos importantes casas de citas de la capital se han visto abocadas a este destino. Han tenido que cerrar sus puertas porque los clientes han dejado de ir. Las consecuencias de este proceso de involución en el sector son claras, hombres que permanecen más en casa y mujeres, las trabajadoras del sexo, que tienen que salir a la calle para buscar a los clientes. Hay otras, las más afortunadas, -que en el mejor de los casos trabajaban con un contrato de cualquier profesión que se pueda desarrollar dentro de un club alterne- y que han acudido a alguna de las oficinas del INEM repartidas por la capital para solicitar la ayuda económica que ahora les corresponde. Se han dado varios casos de este tipo en las últimas fechas. El menor de los males para estas mujeres no es otro que una inmediata recuperación del sector, encontrar una nueva casa o la reapertura de las que han cerrado con nuevas fórmulas para atraer a quienes deciden pagar por mantener relaciones sexuales.
Las que están en la calle tienen que vérselas con problemas diversos, pero muy similares. Han tenido que rebajar sus precios para adaptarse a la situación económica. Más de medio centenar de mujeres, en su mayoría de origen extranjero, ejercen la prostitución callejera a diario en tres puntos de la capital. La carretera Sierra de Alhamilla, Bayyana y Pescadería constituyen en la actualidad un enclave de encuentro entre las que venden su cuerpo por dinero y los que pagan por sus servicios.
El sexo previo pago se convirtió en su momento en una de las actividades que más dinero mueve en la capital a pesar de no estar regulado en ninguna normativa. Tengan o no documentación, esta es una dura profesión a las que se acogen algunas de las mujeres que acaban de llegar a la provincia. Las cifras hablan por sí solas. Y es que la gran mayoría de las prostitutas que venden sus servicios en la calle, en la capital, son de nacionalidad rumana y rusa.
La Ordenanza de Convivencia Cívica, que aún sigue a la espera de la aprobación y necesita el consenso de los distintos grupos, recogía en su primer texto que serán sancionadas las personas que ejerzan la prostitución en la vía pública. Si éstas prácticas se realizan a menos de 200 metros de zonas residenciales o comerciales será infracción grave. Serán muy graves cuando se desarrollen a menos de 200 metros de zonas escolares. Tanto quienes trabajan bajo techo como aquellas que lo hacen en la calle, esperan que lleguen tiempos mejores en cualquier sentido posible.
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