El ceceo, en peligro de extinción en Almería: Adra es su último bastión
En las últimas décadas han desaparecido zonas ceceantes como el Campo de Níjar y solo sobrevive en el suroeste de la provincia, según el Atlas de los Acentos de Andalucía
El mapa lingüístico de Almería cambia: menos ceceo y más hablantes que distinguen “S” y “Z”
La provincia de Almería ha experimentado una enorme transformación en los últimos 70 años, no solo a nivel económico, social o turístico, sino también en nuestra forma de hablar. El acento almeriense ha cambiado y las variedades dialécticas de cada comarca también. El ceceo (la pronunciación de la letra s como si fuera una c o una z), que antes era característico de algunas zonas de la provincia, se está perdiendo. Está en peligro de extinción.
Así se desprende de los primeros resultados del Atlas Lingüístico Interactivo de los Acentos de Andalucía, una investigación del ejidense Alfredo Herrero de Haro, perteneciente al departamento de Lengua Española de la Universidad de Granada.
Para ello ha comparado los resultados recogidos en casi 500.000 audios de acentos de toda Andalucía con los del Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA), publicado en 1973 por Manuel Alvar —un estudio que utilizaba datos recogidos entre 1953 y 1958—. La principal conclusión es que algunos puntos que eran tradicionalmente ceceantes a finales de los años 50 en Almería, la costa de Málaga y Granada han pasado a distinguir entre “S” y “Z”.
Según los datos de Alvar, en los 50 se daba el ceceo en gran parte del Poniente y la Alpujarra almeriense, así como en múltiples zonas del Campo de Níjar y algunos puntos aislados del Levante Almeriense. También indica la presencia del seseo (pronunciación de la letra c o z como si fuera una s) en Almería capital, algo de lo que hoy día no queda ni rastro.
Los primeros mapas publicados por Alfredo Herrero muestran que el ceceo ha desaparecido en casi toda la provincia de Almería. "La única zona no distinguidora es ahora el lugar ceceante del suroeste almeriense", dice el investigador. El último bastión almeriense del ceceo es Adra y sus pedanías que limitan con la costa granadina. El estudio también ha detectado algún caso de ceceo en Dalías.
Aunque es cierto que el estudio de la UGR no lo indica, en Almería también quedan otros pueblos ceceantes donde también se mantiene ese rasgo, como Alcolea, en la Alpujarra. En el resto de la provincia de Almería son distinguidores entre los sonidos s y c/z.
“El estigma hace que muchos hablantes de zonas no distinguidoras sientan presión por modificar su forma de hablar, bien de manera consciente o inconsciente”, explica el investigador. Así, algunos hablantes ceceantes terminan seseando o distinguiendo “S” y “Z”, y algunos hablantes seseantes diferencian entre “S” y “Z” durante la recogida de datos de la investigación, a pesar de no hacerlo en su habla espontánea.
Almería no abandona las vocales abiertas en los plurales
Otro de los rasgos analizados por Herrero en el Atlas Lingüístico Interactivo de los Acentos de Andalucía es la apertura vocálica a la hora de formar los plurales. Un rasgo que no ha desaparecido en Almería, al contrario de lo que ha pasado con el ceceo. De hecho, parece que se ha ido extendiendo hacia Andalucía occidental.
"En Andalucía oriental, la omisión de consonantes al final de sílaba viene acompañada de una abertura vocálica. Un hablante de Jaén, Granada o Almería, cuando diga “los”, omitirá esa “S” final y pronunciará una “O” distinta a la de la palabra “lo”. Algo igual pasa con las otras vocales, por lo que la “A” de “las” es distinta a la de “la”, y la “E” de “ves” es distinta a la de “ve”. Algunos autores dicen que este fenómeno también se da en “I” y “U”, aunque esto todavía se debate", explica el investigador ejidense.
Los primeros resultados publicados de este estudio no solo se centran en rasgos fonéticos, sino que también abarca un rasgo morfosintáctico: la utilización de "ustedes" en lugar de "vosotros" como segunda persona del plural. En Almería no se ha documentado ni un solo caso del empleo de "ustedes" en este sentido.
El estigma del ceceo... pero Federico García Lorca era ceceante
El seseo tiene mucho más prestigio social que el ceceo. Es un hecho. Seguramente tenga que ver con que el seseo se exportó a Latinoamérica y son millones de personas las que tienen este rasgo lingüístico. O, a lo mejor, es porque el ceceo se relaciona con las zonas rurales y el seseo a las urbanas... De cualquier modo, es evidente que el ceceo está estigmatizado. De hecho, la Ortografía de la lengua española dice literalmente: "A diferencia del seseo, que goza de total aceptación en la norma culta, el ceceo carece de prestigio y los hablantes cultos andaluces tienden a evitarlo en favor del seseo".
No obstante, el ceceo no es una muestra de incultura, ni mucho menos. Una personalidad tan ilustrada como Federico García Lorca era ceceante. El poeta granadino nació en Fuente Vaqueros, municipio donde aún hoy sobrevive el ceceo. En multitud de entrevistas destacaban ese rasgo, por ejemplo en una publicada en 1933 en El Sol:
«Y el gran poeta, montado sobre impaciencias de palabra expresiva y ceceante, con un simpático y desgarrado ceceo andaluz ‒que nos hubiera costado ímprobos esfuerzos traer a estas líneas‒, nos tiende la mano, huye presuroso, y todavía, ya lejos, entre el tumulto de la calle, se vuelve para gritarnos: “Hay que crear muchos clubs teatrales en España”».
De hecho, Francisco García Marcos, sociolingüista de la UAL, define a Federico García Lorca como "un ilustre ceceante", como destaca la revista Archiletras en su número 27.
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