¿Cuándo parará? El viento se instala en Almería y el episodio se alargará más días

La provincia encadena varios días de rachas persistentes, avisos costeros y una sensación de desgaste que no termina de romper

Cuando el viento no para: cómo afecta al cuerpo vivir semanas así en Almería

El viento seguirá marcando el tiempo en Almería, con avisos activos en el litoral y zonas del interior, donde las rachas fuertes se prolongan durante los próximos días.
El viento seguirá marcando el tiempo en Almería, con avisos activos en el litoral y zonas del interior, donde las rachas fuertes se prolongan durante los próximos días. / DDA

En Almería el viento no llega hoy. Lleva días soplando. Se cuela desde el oeste, cambia de intensidad, da falsas treguas y vuelve a apretar, hasta convertir lo que podría haber sido un temporal puntual en una presencia constante que empieza a cansar a la provincia.

Desde el martes 27 de enero, el viento se instala de forma progresiva. No irrumpe con violencia desde primera hora, pero va ocupando el día, gana terreno conforme avanzan las horas y deja claro que no se trata de una jornada aislada, sino del inicio de un episodio que se va a alargar.

El miércoles confirma que no hay alivio real. Y el jueves termina de fijar la sensación generalizada: esto no se va rápido.

Martes 27: el viento empieza a ocupar el día

El martes no es el día más duro, pero sí el punto de arranque. Las primeras horas transcurren sin avisos destacados, pero a partir de media mañana el viento comienza a generalizarse en amplias zonas de la provincia.

El interior entra en amarillo sostenido, la capital y el Poniente mantienen avisos durante buena parte del día y el litoral empieza a notar el impacto, especialmente conforme avanza la tarde. No es un golpe seco, sino una entrada gradual, de esas que no llaman la atención al principio y terminan condicionando toda la jornada.

Ese carácter progresivo es clave: el viento no se va al caer la noche. Se queda.

Miércoles 28: el día más irregular y más cargado

El miércoles rompe cualquier expectativa de retirada. Desde la madrugada, varias comarcas ya aparecen bajo vigilancia y el mapa se llena pronto de avisos encadenados.

A lo largo del día, el viento se vuelve más desordenado y más incómodo. No sopla de forma uniforme, pero irrumpe con rachas bruscas, especialmente en la costa, la capital, zonas abiertas del interior y cotas altas. Hay muy pocas ventanas de alivio y el episodio se estira desde la noche hasta bien entrada la tarde.

Es el día que consolida la idea de cansancio: no tanto por un pico extremo, sino por la duración continua del viento y su carácter imprevisible.

Jueves 29: el viento ya no afloja, se mantiene

El jueves es el día más claro en cuanto a patrón. No hay sorpresas ni falsas retiradas. El viento se mantiene activo durante casi toda la jornada, con avisos amarillos persistentes en el interior y la capital, y naranjas continuos en la costa.

No hay huecos. No hay pausas largas. Desde la madrugada hasta la tarde, el viento acompaña el día completo, con especial presión en el litoral, donde el estado del mar se convierte en el principal problema.

Más que violento a ratos, el jueves es pesado. De esos días en los que el viento no domina titulares por un momento concreto, sino por su capacidad de aguante.

Según la previsión de AEMET, el episodio no sigue una evolución lineal. El viento no entra y sale: se reorganiza, rota y se mantiene, alargando su presencia más allá de lo habitual.

La costa, bajo presión constante

El litoral es el espacio más castigado durante todo el episodio. Desde el martes, los avisos costeros se encadenan, y el jueves alcanzan su tramo más continuo, con mar alterada durante horas y oleaje persistente.

No es solo una cuestión de navegación. El viento invade paseos marítimos, vacía tramos de costa y convierte el mar en un fondo sonoro constante, reforzando la sensación de temporal enquistado.

Interior ventoso y rachas incómodas

En el interior, el viento no desaparece en ningún momento. Campo de Tabernas, Valle del Almanzora y zonas abiertas del norte provincial viven jornadas de rachas frecuentes, sin llegar siempre a valores extremos, pero lo suficientemente persistentes como para incomodar y desgastar.

Es un viento que no se recuerda por un récord puntual, sino por su capacidad de permanecer.

La lluvia, un acompañamiento secundario

Durante estos días, la lluvia aparece de forma intermitente. El martes y el miércoles acompaña al viento con precipitaciones débiles o moderadas. El jueves gana algo más de presencia en zonas de sierra, pero sin desplazar al viento como elemento dominante.

El resultado es un ambiente húmedo, gris y poco amable, donde no hay descansos claros.

El cansancio se nota

Almería está acostumbrada al viento. Pero no a que se instale durante varios días seguidos sin un corte limpio. El comentario se repite en la calle: “lleva días así”. Y esa percepción marca la diferencia.

El viento deja de ser un fenómeno meteorológico puntual para convertirse en un factor que condiciona la rutina, los desplazamientos y el ánimo.

Un episodio que sigue abierto

El viento que afecta a Almería no empieza hoy y no muestra un final inmediato. Lleva días soplando, se mantiene, se reorganiza y vuelve. El jueves confirma que no era un episodio breve, sino una fase prolongada, con especial impacto en la costa y una persistencia que empieza a pesar.

No es solo cuánto sopla. Es cuánto tiempo lleva soplando. Y esa duración es ahora mismo la clave del malestar que recorre la provincia mientras el viento sigue marcando el ritmo de los días.

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