Cádiz y Málaga se doblan, Granada y Almería se quiebran: África empuja de forma desigual el sur de España
La presión tectónica se reparte de forma desigual en el sur peninsular: deformación continua en el suroeste y mayor riesgo sísmico en el sureste
Terremotos: una falla activa en el Mar de Alborán no para de crecer
Durante los últimos meses, varios estudios científicos sitúan de nuevo al sur de España en el centro del debate geodinámico. No porque el país esté girando de forma perceptible ni porque exista un riesgo inmediato, sino porque los datos confirman que la presión tectónica no se reparte de manera uniforme bajo la península. El resultado es un territorio que responde de forma distinta según la zona: en unas provincias el suelo se deforma lentamente, en otras la tensión se concentra y rompe en forma de terremotos.
Entender esta diferencia es clave para no confundir deformación con riesgo sísmico.
África empuja y el sur absorbe la presión
La península Ibérica se encuentra en un límite tectónico difuso entre la placa africana y la euroasiática. África avanza hacia el norte, pero lo hace de forma oblicua, no frontal. Ese empuje genera una presión constante que se transmite desde el Atlántico hasta el Mediterráneo occidental.
Lejos de concentrarse en una única falla visible, la presión se reparte a través de un amplio arco que incluye el Golfo de Cádiz, el Campo de Gibraltar y el mar de Alborán. Es en este cinturón donde los datos geodésicos muestran que el suelo del sur de España se está deformando de forma activa, aunque extremadamente lenta.
Cuando los científicos integran ese movimiento a escala regional, describen el patrón como una rotación aparente de la península. Aparente, porque no se trata de un giro físico, sino de una forma matemática de resumir cómo se distribuye la deformación a gran escala.
Las provincias donde el suelo se deforma más
Los mapas elaborados a partir de redes GNSS (GPS geodésico) coinciden en señalar que la deformación es mayor y más continua en el suroeste y sur peninsular. Las provincias que concentran esta deformación son Cádiz, Málaga, Granada y Almería.
En estas zonas, la deformación horizontal relativa alcanza valores del orden de 2 a 4 milímetros por año. Son cifras pequeñas a escala humana, pero consistentes cuando se miden durante décadas y suficientes para indicar que la corteza no se comporta como un bloque rígido.
En Cádiz y Málaga, en particular, la deformación es más continua, lo que significa que la presión se absorbe de forma progresiva, sin romper bruscamente el terreno.
El Campo de Gibraltar, clave para entender el patrón
El Campo de Gibraltar aparece de forma recurrente en los estudios recientes. No porque sea la zona con más terremotos destructivos, sino porque allí la deformación es coherente y estable a escala regional.
La presión africana se disipa en esa zona mediante cizalla y compresión suaves, generando un campo de movimiento limpio, ideal para los modelos geodésicos. Por eso, cuando los científicos integran los datos de todo el sur peninsular, el peso del Campo de Gibraltar resulta especialmente visible.
Esto no implica un mayor peligro inmediato, sino una mejor capacidad de medición del proceso.
Donde se producen los terremotos más dañinos
La clave del debate está en que más deformación no significa más terremotos. Los episodios sísmicos históricamente más dañinos del sur de España se concentran en el sureste peninsular, especialmente en Granada, Almería y Murcia.
En estas zonas, la presión no se reparte de forma continua. Se acumula en fallas activas concretas, muchas de ellas fragmentadas o parcialmente ocultas bajo sedimentos. Cuando la tensión supera el umbral, se libera de forma brusca en forma de terremotos perceptibles y, en algunos casos, dañinos.
Desde el punto de vista geodésico, estas áreas muestran un patrón más irregular y fragmentado, lo que dificulta describirlas como parte de una deformación regional limpia, aunque el riesgo sísmico local sea mayor.
Dos respuestas distintas a la misma presión
La diferencia entre unas provincias y otras se resume en dos comportamientos distintos bajo el mismo empuje tectónico:
- En el oeste y suroeste, la corteza se deforma lentamente y absorbe la presión sin romper.
- En el sureste, la corteza está más fracturada y la presión se concentra en fallas, lo que favorece terremotos más frecuentes y dañinos.
Por eso, Cádiz y Málaga aparecen como zonas de alta deformación continua, mientras Granada y Almería concentran mayor riesgo sísmico.
El resto de España, casi inmóvil a esta escala
Fuera del sur peninsular, la situación es distinta. La Meseta Central, el valle del Ebro y el norte de España presentan valores de deformación inferiores a 1 milímetro por año. A escala geodésica, estas regiones se mueven casi como un bloque rígido.
La llamada rotación aparente de Iberia solo se detecta cuando se comparan estas zonas estables con el sur más activo.
Qué significa —y qué no— para la población
Los investigadores insisten en varios puntos clave:
- No hay desplazamientos perceptibles del terreno.
- No existe un aumento inmediato del riesgo sísmico general.
- Las magnitudes se miden en milímetros por año y en escalas de millones de años.
- La rotación es una herramienta descriptiva, no un fenómeno físico observable.
Estos estudios no alertan de un cambio repentino, sino que ayudan a entender cómo se reparte hoy la presión tectónica bajo España y por qué el mapa sísmico no es uniforme.
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