Choque entre África y España: Cádiz y Málaga se deforman y Granada, Murcia y Almería se 'quiebran'
La presión tectónica no se reparte igual bajo la península: deformación continua en el suroeste y mayor concentración sísmica en el sureste
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El sur de España no se mueve igual en todas partes. Aunque el empuje de África es el mismo para todos, el terreno responde de formas muy distintas según la provincia. En algunas zonas, el suelo se deforma lentamente sin que nadie lo note. En otras, la tensión se acumula hasta que rompe en forma de terremotos.
Esa diferencia, que no se ve a simple vista, explica por qué Cádiz, Sevilla o Málaga apenas registran grandes seísmos mientras Granada, Murcia y Almería concentran los episodios más perceptibles. Todo empieza muy lejos de donde ocurre el temblor.
África avanza lentamente hacia el norte y presiona contra Europa. No lo hace de golpe ni de forma frontal, sino de manera oblicua, empujando desde el Atlántico hasta el Mediterráneo occidental. Ese empuje constante se transmite bajo el sur de la península como una fuerza silenciosa que nunca se detiene. Pero el terreno no responde igual en todas partes.
Donde el suelo se dobla sin romper
En el suroeste peninsular, especialmente en Cádiz, Málaga y Sevilla, la corteza actúa como un material flexible. La presión africana se reparte poco a poco y el suelo se deforma de forma continua, milímetro a milímetro, año tras año.
Los instrumentos de medición lo detectan con precisión: el terreno se mueve entre dos y cuatro milímetros al año. Es una cifra pequeña, imperceptible para cualquier persona, pero suficiente para indicar que la energía se está liberando de manera progresiva.
En zonas como el Campo de Gibraltar, este comportamiento es especialmente claro. Allí, la presión se disipa sin necesidad de grandes rupturas, lo que permite a los científicos observar un patrón estable y coherente de movimiento.
Por eso, aunque el suelo se deforme más en estas provincias, el número de terremotos dañinos es menor. En el sureste, la historia es distinta.
Donde la presión se acumula y el suelo rompe
Granada, Murcia y Almería se encuentran en una zona donde la corteza está más fracturada. En lugar de repartirse de forma continua, la presión tectónica se concentra en fallas concretas, muchas de ellas ocultas bajo capas de sedimentos.
Durante años, la tensión se acumula sin dar señales visibles. Hasta que un día supera el límite de resistencia y se libera de golpe. Es entonces cuando se produce el terremoto.
Este comportamiento explica por qué el sureste peninsular registra los seísmos más perceptibles y, en algunos casos, más dañinos del sur de España, aunque la deformación total del terreno sea menor que en el oeste.
La clave está en entender que más deformación no significa más terremotos. Significa, en muchos casos, justo lo contrario.
Fuera del sur, el mapa cambia de nuevo. La Meseta Central, el valle del Ebro y el norte del país apenas se mueven a esta escala. Allí, el terreno se comporta casi como un bloque rígido y la influencia del empuje africano es mínima.
Cuando los científicos observan todos estos movimientos en conjunto, describen el patrón como una rotación aparente de la península. No es que España esté girando físicamente, sino una forma de resumir cómo el sur se deforma mientras el resto permanece casi inmóvil.
No existe un aumento inmediato del riesgo sísmico general
Para la población, los investigadores insisten en un mensaje claro: no hay desplazamientos perceptibles del terreno, no existe un aumento inmediato del riesgo sísmico general y los movimientos se miden en milímetros y en escalas de millones de años. La diferencia entre unas provincias y otras no es una amenaza nueva, sino una característica profunda de cómo responde la corteza al empuje constante de África.
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