Golpe al 'narco' en El Ejido: un arsenal de guerra y 3,5 toneladas de droga en el corazón de Matagorda

La operación se salda con cinco detenidos y revela una "macroindustria" que financiaba la entrada de hachís con la exportación de marihuana a Centroeuropa

Sin rastro del náufrago: se retiran el Helimer y un avión del Frontex tras una búsqueda infructuosa

Parte de la droga y materiales intervenidos.
Parte de la droga y materiales intervenidos. / D.A.

Sobre la mesa de la sala de prensa de la Comisaría Provincial de Almería no solo había fardos de hachís y bolsas de cogollos herméticamente cerradas. Lo que capturaba la atención y el gesto grave de los mandos policiales era el metal frío y oscuro de lo que definieron sin ambages como un "arsenal de guerra". Un fusil de asalto CETME C del calibre 7.62, un rifle de precisión Blaser R93, subfusiles, escopetas y pistolas modificadas. No era una exposición de museo; era el armamento operativo de un clan familiar asentado en la barriada de Matagorda, en El Ejido, que ha sido desmantelado por la Policía Nacional en una operación de alto riesgo desarrollada entre este pasado lunes y martes.

El balance del operativo es contundente, tanto por el volumen de lo incautado como por la peligrosidad de los cinco detenidos. En el marco del V Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, los agentes del Grupo II de Estupefacientes de la Brigada Local de El Ejido, en estrecha colaboración con la UDYCO de Almería y la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), han asestado lo que el comisario provincial, Antonio María Delgado, ha calificado como un "nuevo golpe al crimen organizado" en el Poniente almeriense.

Un registro a vida o muerte

La intervención policial no fue un trámite administrativo. El comisario de El Ejido, José Antonio Roca, relató con crudeza los momentos de tensión vividos durante la entrada y registro en las propiedades del clan. La organización no solo estaba armada, sino que estaba dispuesta a matar para defender su mercancía.

La operación ha sido explicada por el subdelegado y los comisarios.
La operación ha sido explicada por el subdelegado y los comisarios. / D.A.

Uno de los cinco arrestados, al percatarse de la irrupción de los agentes, intentó hacer uso de uno de los subfusiles incautados. "En el momento de la entrada, estaba municionando el subfusil. Tenía fallos, no podía meter bien el cargador y hubo que reducirlo", explicó Roca. Un fallo mecánico o de pericia que, posiblemente, evitó una tragedia. La amenaza, sin embargo, era real y letal: entre las armas cortas intervenidas se encontraba una pistola Glock de 9 milímetros que tenía "bala en recámara". Tal y como detalló el comisario ejidense, este arma carece de seguro manual externo, por lo que al tener el proyectil ya alojado en el cañón, "estaba dispuesta a disparar directamente apretando el gatillo".

La preocupación en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por la escalada armamentística de las mafias es patente. Las armas incautadas en El Ejido no son meros instrumentos de intimidación. "Aquel chaleco antibalas a ellos les protege de nuestra munición, y en cambio el subfusil a nosotros, aunque llevemos chaleco, no nos protege", reconoció Roca, haciendo referencia a la capacidad de la munición perforante del calibre 7.62 intervenida para atravesar las protecciones estándar de las patrullas de seguridad ciudadana. Esto ha obligado a la Policía Nacional a realizar prácticas específicas y a dotarse de "placas balísticas y elementos de mayor envergadura" para poder repeler y hacer frente a estas mafias con garantías de supervivencia.

La conexión logística: de Matagorda a Centroeuropa

La investigación, que arrancó en septiembre de 2025, ha permitido radiografiar el funcionamiento de una "macroestructura" criminal perfectamente engrasada. El 'modus operandi' revelado por el comisario provincial dibuja un ciclo económico delictivo autosuficiente. La organización, compuesta mayoritariamente por un clan familiar de El Ejido y apoyada por un ciudadano extranjero en labores de custodia o "guardería", utilizaba el cultivo de marihuana como motor financiero.

Una de las calles en las que ha actuado la Policía Nacional.
Una de las calles en las que ha actuado la Policía Nacional. / D.A.

Según detalló Antonio María Delgado, el grupo poseía una "macroindustria" de producción y procesado de marihuana. No se limitaban al cultivo; habían industrializado el proceso para obtener polen de marihuana prensado, empaquetado en pequeños bloques listos para su exportación. Esta droga viajaba oculta hacia el mercado de Centroeuropa, generando unos beneficios millonarios inmediatos.

El dinero obtenido de la venta de la marihuana no se quedaba estático. La organización lo reinvertía para financiar la logística necesaria para introducir hachís procedente del norte de África. De esta forma, cerraban el círculo: cultivaban en Almería para vender en Europa y, con ese capital, compraban hachís en Marruecos para introducirlo en la península y distribuirlo posteriormente hacia "países del Benelux y sobre todo Francia".

La infraestructura del clan reflejaba esta dualidad operativa. Mientras que los centros de producción y ocultación de la droga se ubicaban en la zona de Matagorda, aprovechando la orografía y el tejido de invernaderos para camuflar su actividad, la cúpula de la organización residía en la exclusiva urbanización de Almerimar. Allí, en un entorno de lujo, gestionaban la logística y blanqueaban los beneficios de su actividad ilícita, manteniendo un alto nivel de vida que contrastaba con la actividad agrícola de la zona.

Las cifras del operativo

El inventario final de la operación es abrumador. En total, se han retirado de la circulación 3,5 toneladas de sustancias estupefacientes. El desglose ofrecido por las autoridades confirma la aprehensión de más de 2.500 kilogramos de hachís y una tonelada de marihuana, esta última repartida entre cogollos, picadura y el mencionado polen prensado. Además, se ha incautado cerca de medio kilo de cocaína, lo que demuestra la diversificación del negocio del clan, que tocaba todos los palos del narcotráfico.

En el apartado económico, los agentes hallaron más de 52.000 euros en efectivo durante los registros, aunque el comisario provincial estimó que el valor de los bienes intervenidos y el dinero metálico podría ascender a casi 100.000 euros, a la espera de que la investigación patrimonial sobre el blanqueo de capitales arroje cifras definitivas.

El listado de armas, detallado en la nota oficial, incluye el mencionado fusil de asalto CETME C, un rifle Blaser R93 del calibre .300, la pistola Glock, una pistola de 8mm marca Rohm, varias escopetas (monotiro, semiautomática y de aire comprimido), un machete de guerra, navajas automáticas y centenares de cartuchos de diversos calibres (7.62x51, .300 Win Mag, 9 mm, .38 Especial, 12, 20 y 22).

La procedencia de este arsenal es otro de los puntos clave de la investigación. Aunque algunas armas, como el subfusil, tienen origen nacional, el comisario Delgado confirmó que "la mayoría de las armas, especialmente los fusiles de asalto, vienen canalizadas por organizaciones de tráfico de armas de países del Este". Un flujo de mercado negro que nutre a las mafias asentadas en el sur de España, dotándolas de una capacidad de fuego militar.

Presión coordinada en el Poniente: la clave de Roquetas

El subdelegado del Gobierno en Almería, José María Martín, quiso enmarcar esta operación dentro de una estrategia más amplia que trasciende los límites municipales de El Ejido. Durante su intervención, Martín hizo hincapié en que la presión policial es "integral, sostenida y sin descanso", lanzando un mensaje directo: "No existe impunidad".

Parte del dinero intervenido.
Parte del dinero intervenido. / D.A.

En un matiz importante para comprender la seguridad en la comarca, el subdelegado destacó el trabajo paralelo que se está realizando en la Comisaría de Roquetas de Mar. "Esta intensificación del V Plan Especial no se circunscribe únicamente a El Ejido. En Roquetas también se está realizando un esfuerzo operativo muy importante", aseguró Martín, explicando que el objetivo es evitar el llamado "efecto desplazamiento": que las mafias, al sentirse presionadas en un municipio, trasladen su infraestructura al vecino. La coordinación entre ambas comisarías es total para blindar el Poniente frente al crimen organizado.

Un "mordisquito" a un gigante logístico

A pesar del éxito de la operación y de la satisfacción por haber retirado de la calle toneladas de droga y armas letales, los responsables policiales mantienen los pies en el suelo. Preguntado por el impacto real de esta intervención en la estructura delincuencial de la zona, el comisario Antonio María Delgado fue gráfico y sincero: "Le hemos dado un mordisquito, no un gran bocado".

Delgado reconoció la complejidad de luchar contra el narco en una zona como El Ejido, que cuenta con una "gran infraestructura logística de transporte" legítima derivada de la agricultura intensiva. "Los invernaderos exigen una logística importante, y eso es base suficiente para que haya muchísima capacidad de cargar sustancias ilícitas camufladas con las legales", explicó. Las organizaciones criminales aprovechan el incesante movimiento de camiones y furgonetas para mover su mercancía, pasando desapercibidas entre el tráfico comercial. Además, la extensa costa del municipio y la capacidad de ocultación en naves industriales y fincas agrícolas dificultan la detección preventiva, obligando a la Policía a centrarse en la inteligencia y la investigación una vez que la droga ya está en tierra.

"Monitorizar, controlar y perseguir". Esos son los verbos que conjugan a diario los agentes de la UDYCO y los grupos locales de estupefacientes. Una labor silenciosa, de meses de vigilancias y escuchas, que cristaliza en operaciones como la de esta semana. Una operación que envía un mensaje claro a las mafias: aunque intenten armarse para la guerra, el Estado sigue ganando batallas en el Poniente.

stats