Última hora
Un almeriense muere en el accidente de la pasarela de El Bocal (Santander)

La guerra en Irán empieza a notarse en Almería: sube la gasolina, la compra y el transporte

El repunte del petróleo ya se refleja en los surtidores de la provincia y amenaza con trasladarse a otros precios cotidianos

Doce almerienses están atrapados en Jerusalén tras el estallido de la guerra

La subida del petróleo tras la escalada del conflicto en Irán empieza a trasladarse al precio de los carburantes y amenaza con encarecer también alimentos y transporte en Almería. / DDA

Una guerra a miles de kilómetros puede acabar notándose en algo tan cotidiano como llenar el depósito o hacer la compra en el supermercado. Eso es lo que empieza a ocurrir en Almería tras la escalada del conflicto en Irán, que ha provocado una subida del petróleo en los mercados internacionales.

Cuando el crudo sube, uno de los primeros lugares donde se ve es en las gasolineras. Los datos del precio medio de los carburantes en la provincia muestran que la gasolina 95 ha pasado de 1,441 euros por litro a comienzos de febrero a 1,547 euros el 4 de marzo, un aumento de 10,6 céntimos en poco más de un mes.

El gasóleo también ha subido con fuerza en ese mismo periodo. En Almería ha pasado de 1,383 euros a 1,517 euros por litro, lo que supone un incremento de 13,4 céntimos.

Con estos precios, llenar un depósito medio de 50 litros en Almería cuesta ahora entre 5 y casi 7 euros más que a comienzos de febrero, dependiendo de si el vehículo utiliza gasolina o diésel.

La clave está en el petróleo

La explicación está en cómo funciona el mercado energético mundial. Irán se encuentra en una de las zonas más importantes para el transporte de petróleo del planeta. Muy cerca se encuentra el estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la que circula alrededor de una quinta parte del crudo mundial.

Cuando hay riesgo de conflicto en esa zona, los mercados reaccionan rápidamente porque existe la posibilidad de que el suministro se vea afectado o el transporte se vuelva más caro y arriesgado.

El resultado es inmediato: el petróleo sube y, con él, todos los combustibles derivados.

Del surtidor al resto de precios

El encarecimiento de la gasolina y el diésel no se queda solo en el coche. Tiene un efecto en cadena que acaba trasladándose a muchos otros precios.

El motivo es sencillo: casi todo lo que consumimos se transporta por carretera.

Cuando el gasóleo sube:

Ese incremento termina reflejándose poco a poco en la cesta de la compra, especialmente en alimentos que requieren transporte refrigerado o que recorren largas distancias.

Transporte y energía, los sectores más sensibles

Otro sector muy sensible al precio del petróleo es el transporte. Camiones, barcos y aviones dependen directamente del combustible, por lo que cualquier subida del crudo acaba elevando sus costes.

En el caso de España, el conflicto también ha provocado movimientos en el precio del gas natural, una de las fuentes utilizadas para producir electricidad. Si esos precios energéticos se mantienen altos, el aumento puede terminar trasladándose también a la factura energética.

El impacto depende de cuánto dure el conflicto

El efecto final dependerá en gran medida de cuánto se prolongue la tensión en Oriente Próximo.

Si el conflicto se estabiliza, los mercados energéticos suelen relajarse y los precios vuelven a bajar. Pero si la crisis se alarga o afecta al transporte de petróleo en la región, el crudo podría seguir subiendo y empujar al alza más precios en la economía.

En provincias como Almería, donde el coche es fundamental para desplazarse y donde gran parte de la actividad económica depende del transporte por carretera por su impacto en el terremo agrícola, cualquier subida del combustible termina teniendo un impacto directo en el gasto diario de familias y empresas.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último