Almería investiga cómo reducir conductas compulsivas como mirar el móvil

Un estudio de la UAL analiza cómo la estimulación cerebral no invasiva modifica la neuroplasticidad para reducir conductas compulsivas ligadas a la ansiedad, el TOC o las adicciones

La UAL reclama a la Junta de Andalucía “un plan potente de infraestructuras”

Equipo investigador de la Universidad de Almería que participa en el estudio sobre estimulación cerebral no invasiva para reducir conductas compulsivas.
Equipo investigador de la Universidad de Almería que participa en el estudio sobre estimulación cerebral no invasiva para reducir conductas compulsivas. / DDA

Algunas de las conductas más comunes hoy no son violentas ni agresivas, sino repetitivas: mirar el móvil sin parar, revisar una aplicación cada pocos minutos o caer en hábitos difíciles de controlar. Sobre ese tipo de comportamientos se centra una investigación que ha desarrollado un equipo de la UAL para analizar cómo reducir los impulsos compulsivos mediante estimulación cerebral.

El trabajo se basa en una técnica conocida como estimulación transcraneal por corriente directa, o tDCS, un sistema no invasivo que aplica una corriente eléctrica muy débil sobre el cuero cabelludo. El objetivo es actuar sobre la corteza frontal del cerebro, una zona clave para el control de impulsos, la toma de decisiones y la regulación del comportamiento.

La investigación ha sido realizada por el grupo de Neurociencia clínica y experimental y el centro Cibis de la Universidad de Almería. El estudio, publicado en la revista científica Molecular Neurobiology, analiza cómo esta técnica puede activar mecanismos de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales.

Las científicas han trabajado con un modelo experimental en ratas entrenadas para beber agua en exceso, una conducta diseñada para simular comportamientos compulsivos. El experimento comparó un grupo sin estimulación con otro que recibió sesiones diarias de corriente de baja intensidad durante ocho días.

Los resultados no han mostrado una reducción significativa de la conducta compulsiva durante el ensayo, pero sí cambios importantes en los marcadores de neuroplasticidad en el córtex prefrontal. Estos indicadores sugieren que la técnica ha modificado conexiones neuronales implicadas en el control del comportamiento.

La técnica actúa sin cirugía ni implantes

Uno de los aspectos clave del estudio es que la estimulación se ha realizado sin procedimientos quirúrgicos. Los pequeños electrodos se colocan sobre el cuero cabelludo y aplican una corriente débil y controlada.

Este tipo de técnica ya se utiliza en algunos tratamientos de rehabilitación neurológica y psiquiátrica. Permite modular la actividad de zonas concretas del cerebro relacionadas con funciones cognitivas, motoras o del estado de ánimo.

Las investigadoras recuerdan que la conducta compulsiva es un síntoma presente en distintos trastornos, como el TOC, la ansiedad o las adicciones, y no está relacionada con comportamientos agresivos o violentos.

Próximo objetivo: juego patológico y uso compulsivo del móvil

El equipo trabaja ya en nuevas líneas de investigación para trasladar estos resultados a situaciones más cercanas a la vida cotidiana. Entre ellas, el estudio del comportamiento compulsivo asociado al juego patológico o al uso continuo del teléfono móvil.

Las científicas analizan cómo estos hábitos pueden estar relacionados con cambios en la neuroplasticidad del cerebro y con alteraciones en la regulación de la serotonina, un neurotransmisor clave en el control emocional.

El trabajo ha contado con financiación de la Junta de Andalucía, proyectos estatales de generación de conocimiento y fondos Feder, además de la colaboración de investigadoras de la Universidad Jaume I.

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