El juzgado de Purchena deniega la libertad a 'La Faraona', la inductora del brutal secuestro y violación a una mujer

La Sección Civil y de Instrucción número 1 confirma la prisión provisional de Dolores C.C. por riesgo de fuga y destrucción de pruebas tras robar el coche usado en los hechos

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La violación ha tenido lugar en Macael. / D.A.

La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de la plaza número 1 de Purchena confirmó el pasado 19 de febrero la continuación de la situación de prisión provisional, comunicada y sin fianza de Dolores C.C., conocida en su entorno como 'La Faraona'. La mujer se encuentra detenida y procesada por la presunta comisión de inducción de un delito de agresión sexual sobre otra mujer, además de una batería de graves delitos adicionales. Esta firme decisión judicial supone un serio revés para las aspiraciones de la defensa de la investigada, que buscaba desesperadamente su salida del centro penitenciario mientras avanza una fase de instrucción que, recientemente, ha sumado una pieza procesal determinante: el presunto autor material de la agresión sexual, identificado como Abderramane B., acaba de ser detenido e ingresado en prisión por orden de un juzgado de guardia de Almería capital, encontrándose a la espera de que el propio Tribunal de Instancia de Purchena ratifique formalmente esta medida de privación de libertad.

El cerco judicial sobre la presunta inductora y cooperadora necesaria es exhaustivo. Según los datos que obran en el procedimiento de acuerdo a la información facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, la investigada permanece en prisión provisional de forma ininterrumpida desde el pasado 10 de septiembre de 2025. Desde esa fecha inicial, no ha gozado en ningún momento de ninguna situación de libertad provisional, fracasando todos los intentos promovidos por su equipo jurídico. El camino de recursos vivió un episodio clave cuando, el 29 de diciembre de 2025, la Audiencia Provincial de Almería denegó el recurso que su defensa había presentado contra su ingreso en la cárcel, ratificando punto por punto el auto dictado inicialmente por la juez instructora purchenera. Tras meses entre rejas, su letrado solicitó nuevamente la excarcelación, pero el pasado 19 de febrero de 2026 la instructora volvió a denegar la concesión de la libertad provisional para la implicada.

Las argumentaciones esgrimidas por la jueza en este último auto son severas y dibujan un escenario de altísimo riesgo procesal. La magistrada instructora considera indispensable que la investigada deba permanecer en prisión por la existencia de un evidente riesgo de fuga. Subraya, además, que este peligro inminente de evasión de la justicia en ningún caso se anularía con la mera petición de comparecencias periódicas solicitada por su abogado defensor. Pero el tribunal va más allá en su celo protector de la causa, fundamentando la necesidad del encierro preventivo para evitar, de manera tajante, la “ocultación, alteración o destrucción de medios de prueba, evidenciada por el hecho de que la investigada haya sustraído el vehículo en el que se cometieron los hechos relacionados con las presentes diligencias”.

La amplitud de las imputaciones penales que recaen en estos momentos sobre Dolores C.C. evidencia la brutalidad del episodio criminal investigado. Además de inducir presuntamente a la violación de la víctima, la detenida está investigada por la comisión de los delitos de lesiones, detención ilegal, amenazas, contra la integridad moral, daños y resistencia.

Por su parte, el frente judicial de Abderramane B. vivirá horas decisivas a muy corto plazo. Tras ser arrestado el pasado 2 de febrero, fue el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Almería quien decretó su ingreso en prisión incondicional al día siguiente basándose en la gravedad de las penas (superiores a 10 años), inhibiéndose posteriormente a favor del juzgado competente territorialmente. Ahora, el Tribunal de Purchena tiene previsto volver a tomarle declaración la semana próxima con la finalidad de ratificar o no su permanencia en prisión preventiva mientras se instruye la totalidad de la compleja causa, en la que su defensa había intentado esquivar la cárcel alegando un supuesto arraigo legal, laboral y familiar en España.

Indignación en la acusación por la falta de información

En paralelo al ritmo dictado por los juzgados, la gestión de la información trasladada a la principal afectada ha generado un profundo malestar en la acusación particular, que alude a un flagrante incumplimiento del Estatuto de la Víctima. El letrado Francisco Torres relató con crudeza el estupor vivido en los últimos días. "Tuvieron conocimiento el martes de que el acusado lleva en prisión desde el día 3 de febrero", aseveró el abogado refiriéndose al momento en que por fin fueron contactados formalmente desde Purchena a finales del mes de febrero. Torres lamentó profundamente que "la víctima no había tenido ningún conocimiento de la detención ni del ingreso en prisión hasta ese momento".

El arresto de Abderramane B., que permaneció casi siete meses en paradero desconocido y del que constan movimientos en taxi hacia Macael tras los hechos, fue fruto directo de la colaboración de la propia mujer agredida. Según confirmó su abogado, el avance fundamental se produjo porque "la víctima había reconocida al acusado a mitad del mes de enero en un álbum fotográfico" que le fue exhibido por los agentes de la Guardia Civil. A pesar de este importantísimo paso, la cautela impera en la acusación particular, que asegura que todavía "desconoce muchas cosas y detalles concretos de la investigación actual porque aún no tienen la totalidad de las actuaciones", aludiendo a posibles retrasos derivados de la falta de medios y a las recientes macrooperaciones antidroga llevadas a cabo en la comarca del Almanzora.

El espeluznante relato del 11 de julio

El relato indiciario forjado durante la investigación y validado en las recientes resoluciones de la judicatura hiela la sangre. Las pesquisas documentan de forma provisional que los dos investigados, tanto la inductora de la violación como el autor material, abordaron a la víctima en el municipio de Purchena. Tras someterla de forma violenta, y bajo la amenaza directa de un cuchillo, la trasladaron por la fuerza en un vehículo hasta una vivienda que la investigación sitúa en la órbita de los municipios de Albox y Cantoria.

Una vez enclaustrada y privada de libertad en el domicilio, dio comienzo el calvario físico y moral bajo la atenta dirección de 'La Faraona'. Como primera gran humillación hacia su persona, a la mujer le raparon el cabello utilizando una maquinilla. Acto seguido, fue conducida a un garaje anexo. Fue en ese lúgubre espacio donde, según detalla el atestado policial ratificado judicialmente, la mujer detenida le exigió a su cómplice la comisión de los abusos con una orden explícita: “Haz con ella lo que quieras, no quiero mentiras, hazlo de verdad, ya sabes lo que tienes que hacer, cuando acabes me llamas”.

Abandonada a su suerte con el agresor material, el secuestrador le dejó claras sus intenciones y la absoluta falta de escapatoria, amenazando a la mujer de que “había dos maneras de hacerlo, por las buenas o por la fuerza, que si lo hacía por su propia voluntad acababa pronto y así la llevaría a su casa”. Para asegurarse de doblegar y anular cualquier atisbo de resistencia física o psicológica, el detenido le suministró una dosis de cocaína para obligarla a consumirla. Posteriormente, de manera atroz, el hombre consumó la agresión sexual.

La espiral de terror no finalizó una vez consumada la agresión física. Dolores C.C. irrumpió de nuevo en la escena criminal para desplegar una batería de graves coacciones con la clara intención de garantizar el silencio de la agredida. La investigada le profirió a gritos que “se le iban a quitar las ganas de mantener relaciones sexuales de por vida”, sumando advertencias letales contra su círculo familiar más íntimo: “Si contaba algo a la Guardia Civil mataría a su madre y a su abuela que está enferma, que le provocaría un incendio en su casa o le rompería el coche”.

Para culminar este grave acto de privación de libertad, vejaciones y violencia machista, a la víctima le taparon los ojos de nuevo y la obligaron a subir al mismo vehículo. Durante este trayecto de vuelta hacia la intemperie, el investigado prolongó el abuso mediante diversos tocamientos de índole sexual en los pechos y la zona genital. Finalmente, el suceso concluyó cuando los asaltantes abandonaron a la víctima a su suerte, desorientada y aterrorizada, en mitad de un descampado. La investigación, ahora completamente centralizada en el juzgado de Purchena, deberá encajar las últimas piezas de este macabro puzzle procesal, aguardando diligencias pendientes como los resultados definitivos del ADN, el análisis forense de los teléfonos móviles y la ya inminente comparecencia del autor material de los hechos.

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