"Le reconocí por los ojos": dos años de prisión por estampar a una dependienta contra una mesa para huir con 17 camisetas

La Audiencia de Almería ratifica la condena al ladrón, que dejó a la empleada con dolor crónico y secuelas cervicales tras el violento asalto a una tienda de Adra

El peligro oculto en el trastero: la advertencia de la Guardia Civil si encuentras un arma heredada

Audiencia Provincial de Almería. / D.A.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería ha confirmado una dura sentencia contra un delincuente reincidente que, en abril de 2018, protagonizó un violento robo en una tienda de Adra. El tribunal ha ratificado la condena de dos años de cárcel y el pago de casi 11.000 euros en indemnizaciones, tras concluir que el acusado atacó físicamente a la dependienta del comercio para garantizar el éxito del atraco.

El asalto tuvo lugar en la céntrica calle Natalio Rivas sobre las 20:30 horas. El condenado entró en el local junto a un cómplice que nunca llegó a ser identificado. Mientras el acompañante se apoderaba del grueso del botín, el acusado se dedicó a probarse ropa. Cuando llegó el momento de escapar, y para evitar que la empleada frustrara el robo, el individuo la agarró fuertemente de los brazos y la empujó contra la esquina de una mesa.

Mientras la mujer caía al suelo malherida, el agresor todavía tuvo tiempo de coger un par de prendas más antes de salir corriendo. Los ladrones lograron llevarse 17 camisetas de la marca "Good for Nothing" y dos chándales de "Sinner", mercancía que fue peritada en 894,81 euros.

Graves secuelas físicas

El brutal impacto no le salió gratis a la trabajadora. Según los informes forenses recogidos en la sentencia, sufrió cervicalgia, dorsalgia, lumbalgia y graves crisis de ansiedad. Estuvo 57 días de baja total, necesitando relajantes musculares, antiinflamatorios y sesiones de fisioterapia. Lo peor ha sido el daño permanente: el golpe le ha dejado un síndrome cervical crónico y le ha agravado una artrosis previa, secuelas valoradas en 5 puntos que merman su calidad de vida.

Por estos daños, el tribunal le obliga a indemnizar a la víctima con 2.980 euros por las lesiones temporales y 7.000 euros por las secuelas, además de pagar los 894,81 euros al propietario de la tienda y afrontar una multa de 720 euros (cuatro meses a 6 euros diarios).

La coartada del reconocimiento fotográfico

El caso ha tardado siete años en resolverse de forma firme, lo que ha supuesto la aplicación de la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, rebajando la pena de prisión que, de otra forma, habría sido mayor al tener antecedentes por robos en 2017.

En su apelación, la defensa intentó anular la condena argumentando que la dependienta solo lo había identificado por fotos en el cuartel de la Guardia Civil y que en el juicio se mostró nerviosa. Los magistrados han desmontado esta estrategia. La sentencia destaca que la víctima fue totalmente sincera y que en el juicio miró fijamente al acusado y aseguró reconocerle sin dudas "por los ojos".

Además, el propio condenado cavó su propia tumba judicial al admitir durante su declaración que, aunque no recordaba haber agredido a nadie, en aquella época se "dedicaba a robar" y era muy posible que hubiera entrado en esa tienda a llevarse ropa. El fallo impone también la prohibición de acercarse a menos de 200 metros de la empleada durante tres años.

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