La lluvia vence al cemento en Almería: un árbol cae de cuajo en la calle Gregorio Marañón

El ejemplar cedió completamente debido al reblandecimiento del terreno tras las lluvias acumuladas, atrapando a varios turismos bajo su estructura

Varios árboles caídos y otras muchas incidencias por culpa del viento en Almería

Un vehículo bajo el árbol caído en la calle Gregorio Marañón de Almería.

Las intensas precipitaciones registradas durante las últimas horas en Almería capital han provocado la caída de cuajo de un árbol de grandes dimensiones en la céntrica calle Gregorio Marañón, afectando directamente a varios vehículos que se encontraban estacionados en la zona, quedando uno de ellos completamente debajo bajo el ejemplar. El desplome se produjo como consecuencia directa del reblandecimiento del terreno y el exceso de peso acumulado en la copa del ejemplar tras una jornada de lluvia persistente. A diferencia de otros incidentes menores, la envergadura del tronco y la fuerza del impacto han causado daños materiales significativos, dejando coches atrapados bajo la masa de ramas y madera que cedió de forma imprevista sobre la línea de aparcamiento.

Así quedó el automóvil.
Así quedó el automóvil. / DDA

El incidente tuvo lugar este lunes 5 de enero, en una tarde donde la ciudad se encontraba bajo la influencia de un frente que dejó lluvias constantes y cielos cubiertos. Según los datos registrados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Almería capital llegó a acumular hasta 15 mm de agua en apenas una hora durante los tramos más intensos de la tarde. Esta cantidad de agua fue suficiente para que las raíces del árbol no pudieran sostener más su estructura, cediendo ante la mirada atónita de quienes pasaban por la zona y comprobaban cómo la infraestructura urbana no resistía el embate del agua acumulada.

Sin viento que justifique el desplome

Llama la atención que, a diferencia de otros episodios similares, el viento no jugó un papel determinante en este suceso ocurrido en pleno centro de la ciudad. Los registros oficiales del 5 de enero de 2026 muestran que la velocidad media del viento se mantuvo en calma o floja, con una media aproximada de apenas 13 km/h. Aunque se registraron algunas rachas puntuales que alcanzaron los 25-30 km/h procedentes del Norte/Noroeste, estas no poseen la fuerza necesaria para arrancar un árbol de tales proporciones si no existiera un problema de base en el anclaje del propio ejemplar.

La caída "de cuajo", con la base del tronco totalmente desprendida de su anclaje al suelo, apunta directamente a que el terreno urbano se ablandó de forma crítica por el drenaje insuficiente ante la lluvia. Los expertos señalan que, en episodios de precipitación intensa, los alcorques pueden actuar como balsas de agua que comprometen la estabilidad de especies que ya presentan una gran envergadura. Este fenómeno explica por qué el ejemplar se desplomó sin necesidad de ráfagas violentas, simplemente vencido por la física y la humedad acumulada en sus raíces, impactando directamente sobre los bienes privados allí situados.

Ausencia de daños personales en el centro

Por fortuna, a pesar de lo aparatoso de la caída, no había personas cerca ni ningún vehículo circulando a su paso en el momento exacto en que el tronco impactó contra el suelo. El suceso ocurrió de forma repentina, pero la baja densidad de peatones en ese instante evitó que estuviéramos hablando de una tragedia personal en una de las calles más transitadas de la capital. La suerte ha sido un factor clave, ya que el árbol ocupa una superficie considerable de la vía pública tras quedar totalmente tumbado sobre el área donde habitualmente transitan numerosos ciudadanos a diario.

La situación en la capital durante el 5 de enero fue de alerta moderada, con avisos amarillos activados por tormentas que incluían la posibilidad de granizo pequeño. Este contexto meteorológico inestable ha puesto a prueba la resistencia del arbolado público, que en puntos como Gregorio Marañón ha mostrado signos de vulnerabilidad ante la falta de drenaje adecuado. La caída del árbol se suma a otras incidencias menores causadas por el agua en diferentes barrios, aunque el daño a los vehículos estacionados en esta vía ha sido uno de los puntos más visibles de la jornada por la magnitud del ejemplar.

Un plan director para evitar nuevos riesgos

Este tipo de incidentes refuerza la importancia de la reciente iniciativa del Ayuntamiento de Almería, que ha aprobado la contratación para la redacción del Plan Director del Arbolado Urbano. Con un presupuesto base de 73.025,73 euros, esta herramienta estratégica busca optimizar la gestión del patrimonio arbóreo municipal y definir acciones para garantizar su desarrollo óptimo. El objetivo es establecer un modelo de arbolamiento sostenible y racional que sea capaz de adaptarse a los retos ambientales y a episodios de emergencia climática como los que provocan estas precipitaciones intensas.

El concejal delegado de Agua, Zonas Verdes y Agricultura, Juan José Segura, ha destacado que esta hoja de ruta permitirá tomar decisiones basadas en datos y anticiparse a problemas estructurales en las especies de la ciudad. El documento incluirá un análisis fitosanitario y un Mapa de Riesgo de los más de 36.000 árboles y 8.600 palmeras de titularidad municipal. Episodios como el de la calle Gregorio Marañón evidencian la necesidad de este diagnóstico exhaustivo para determinar qué ejemplares presentan carencias en su anclaje o salud antes de que se produzcan desplomes sobre la vía pública.

Perspectiva ambiental y participación ciudadana

El plan no solo se centrará en el mantenimiento técnico, sino que contempla directrices específicas sobre la selección de especies y la protección del arbolado frente a obras urbanas. Se busca un arbolado que esté preparado para el futuro, diseñado bajo criterios de diversidad y capaz de aportar bienestar en todos los barrios de la capital almeriense. Además, el proceso contará con la participación de los colectivos implicados y la ciudadanía, permitiendo que la planificación responda a la percepción y necesidades reales de los habitantes de Almería ante su patrimonio natural.

En conclusión, la caída del árbol en Gregorio Marañón es un recordatorio del riesgo que supone el arbolado urbano ante fenómenos de lluvia persistente, incluso sin la presencia de vendavales. La lluvia de 15 mm en una hora fue el detonante de un desplome que dejó coches destrozados y una imagen de impacto que subraya la urgencia de aplicar criterios técnicos modernos de conservación. Almería sigue atenta a la evolución del tiempo, mientras el consistorio sienta las bases para un arbolado más seguro y adaptado al clima local para evitar que sucesos como este vuelvan a poner en riesgo los bienes de los ciudadanos.

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