Almería

Costa de Almería, la maduración del destino

  • Mejor registro de la historia de pernoctaciones de enero a septiembre con 4,1 millones

  • Más visitantes que nunca en verano

  • La provincia oferta hoy 80.537 camas y en 2007 eran 46.002

La maduración del destino La maduración del destino

La maduración del destino

Nunca antes en la historia, Costa de Almería había superado como destino turístico las 4.150.000 pernoctaciones hasta septiembre en los alojamientos hoteleros. Se rozó esta cifra de estancias ya el año pasado, un ejercicio en el que se batieron todos los registros, y en este 2018 se ha conseguido el récord absoluto. En los tres meses de verano -a falta de los datos de septiembre- se han contabilizado 666.079 viajeros a los municipios almerienses, localidades que han acogido a lo largo de agosto una de cada cinco pernoctaciones de visitantes en Andalucía y eso que ha sido el mejor mes de la historia de la comunidad con 7,3 millones de estancias hoteleras. El impulso del mercado nacional, tras años de retroceso, y la consolidación de los emisores internacionales han situado a la provincia en la cresta de la ola y como destino turístico es muy probable que esté tocando techo. Las zonas turísticas tienen una serie de fases comprendidas entre su inicio y declive y Costa de Almería ha pasado de los estadios iniciales de génesis y expansión al de la maduración. Año tras año se han venido pulverizando marcas anteriores, pero suele llegar un momento en el que no se puede crecer más en las visitas sin crear ciertos riesgos de sostenibilidad al destino y peligro de burbuja en el sector.

La Diputación Provincial y la Consejería de Turismo están detrás de la firme proyección que se ha realizado de la provincia en los últimos años, los del despegue internacional, y consideran que lo fundamental ahora no es crecer en cantidad sino en calidad para caminar hacia la excelencia. Y a la provincia, por sus singularidades, le sobran los motivos para poner sobre la mesa una oferta única y diferenciada sin masificación ni turismo con calzador. Otro de los retos pasa por seguir arañándole días y semanas a la estacionalidad con el objetivo de repartir mejor los flujos de viajeros.Y los buenos datos del ejercicio en curso así lo constatan, cada vez son más los turistas que conocen la provincia fuera de los meses de verano.

A principios de siglo -años 2000 y 2001- no llegaban a la provincia ni 400.000 visitantes entre junio y septiembre y hoy son el doble que multiplican las pernoctaciones. El turismo doméstico ha crecido en los últimos ocho años más de un 40% a pesar de la crisis y el de otros países se dispara por encima del 290%. De recibir siete vuelos en las semanas más fuertes de la temporada alta en 2010 se pasa a picos de hasta 113 en virtud de las operativas que cada año conectan la provincia con una veintena de emisores europeos. Turistas que han contribuido a incrementar la estancia media de 3,9 días hace una década a 8,5 en la actualidad y que también han incrementado el gasto diario de los 42 euros de 2011 a 64,73 en el último balance.

Cuando el destino se gestaba a principios de los sesenta había en la provincia una planta hotelera de seis establecimientos (Hotel Goya, residencia Fátima, Pensión Andalucía y hotel Simón en la capital; Hotel Abdera en Adra y en Pulpí la Pensión Calipso). Ni 300 habitaciones en su conjunto. Hoy la capacidad de la provincia es de 80.537 plazas, según el Registro de Turismo de Andalucía, en el que se computan 4.820 negocios y establecimientos en el que se han incluido las 3.518 viviendas con fines turísticos ya regladas. En 2017 eran 69.647 camas y 46.002 en 2007. El auge del destino hace posible un fuerte tirón del sector y no solamente en el segmento de los hoteles. Paseos en catamarán y camellos, rutas en quad, visitas a bodegas, kayak en las playas del parque natural... las empresas de ocio y oferta complementaria eran 113 el verano pasado, más del doble de las que había en 2012 (51), y hace unos días seguían con la dinámica de crecimiento y hoy son 217. El empleo que genera el turismo en la provincia pasa de 24.435 contratos en 2007 -de los que 3.601 son los de hostelería- a 28.326 el pasado verano después de caer a 20.203 durante la crisis. Este año se ha cerrado la subida salarial del 5% en este sector que tenía el convenio colectivo más bajo de Andalucía, otro síntoma de la maduración del destino.

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