Un 'moving' contra la pobreza

Más de 600 alumnos de La Salle y Compañía de María participaron en un acto en el que hubo música, lectura de manifiestos y, ante todo, un gran compañerismo

El Anfiteatro de La Rambla estaba repleto de colegiales de La Salle y la Compañía de María.
Berta F. Quintanilla / Almería

17 de octubre 2009 - 01:00

All the people moving... más de 600 alumnos de los colegios de La Salle y Compañía de María comenzaron a bailar al escuchar los primeros acordes de la conocida canción de Macaco. "Cuando la he oído en algún momento, siempre me acuerdo de que tenemos que ayudar, como podamos, a los demás". Carlos Guerrero, de 13 años, tiene las cosas claras. Al igual que su compañera Ana Ortiz que aunque también conoce casi a la perfección el tema del catalán, prefiere hablar de una solución cercana "El Almería hay mucha gente pobre, y en el Tercer Mundo", asegura. "Sé que puedo ayudarles donando, por ejemplo, algo de dinero".

Macaco deja de cantar y comienza el evento. Pobreza Cero es el nombre elegido para aunar todas las actividades que tuvieron lugar ayer en el Anfiteatro de La Rambla. Los niños fueron los protagonistas. Cada uno de ellos llevaba en la mano una pancarta que habían elaborado en casa.

Tras una ovación ante el inicio del programa, aparecieron en el escenario, portando los ocho objetivos del milenio, algunos estudiantes. Sonrisa de oreja a oreja. Miradas al fotógrafo. Como si llevaran haciéndolo toda la vida. Luego, frente a sus compañeros, más. Propuestas y secretos para conseguir un mundo más justo y solidario para todos. La lectura del Manifiesto contra la pobreza supuso el inicio de la reflexión para muchos de los presentes. "Queremos firmar todos esta idea", asegura Andrés Samper mientras sujeta con una mano la pata de una pancarta. El sol cae sobre su cabeza. Pero a él parece no importarle en absoluto.

Ahora es uno de los protagonistas. Le gusta saber que está haciendo algo útil. "Lo mejor sería que esto que hemos preparado sirviera de verdad para solucionar algo, porque la situación del mundo está ya rozando el extremo". Uno de sus objetivos, "que se vea bien para que la gente sepa lo que está pasando" se estaba cumpliendo. En poco tiempo, también con gritos y risas.

Mientras, Juan Antonio Alarcón, Juan Jesús Martínez y Adrián Telmo realizaban pruebas de sonido para el concierto, el graderío comenzaba a hacer la ola. No era un partido de fútbol pero tenían algo que les unía.

"¿Pensáis que se están cumpliendo ahora los Objetivos del Milenio?", pregunta una de las organizadoras. "¡No!". Todos los alumnos contestaron al unísono.

"Lo que no habría que hacer nunca es malgastar el dinero, pero creo que es lo que se ve cada día", señala Marina Molina, de 15 años.

Los transeúntes suben La Rambla. Oyen ruido. Se asoman al Anfiteatro. Agarran la valla blanca. Miran hacia el fondo. Allí están ellos. Ya rapean. Letras reivindicativas, algunas preparadas por ellos mismos. Y los 600 niños que corean, que bailan, jaleando cada uno de los ritmos que van quedándose en el aire, flotando. Con la esperanza de que les oigan.

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