demografía

El número de ancianos amenaza al de jóvenes en Almería

Dos personas mayores fotografían a dos pequeños en un parque infantil.

Dos personas mayores fotografían a dos pequeños en un parque infantil.

La provincia de Almería viene modificando su estructura en los últimos años. El estudio 'Cómo hemos cambiado' del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía da fe de ello. Analiza cómo era la población almeriense en la década de 1980 y la forma en la que ha llegado a la actualidad.

Y los datos, en muchos sentidos, no son nada alentadores. Las cifras que más pesadumbre crean son las que tienen que ver con el envejecimiento de la población. Si en 1980 el índice de dependencia era del 35,9%, en la actualidad se sitúa en el 96,5%. Esto significa que hace cuatro décadas había un total de 35,9 mayores de 65 años por cada 100 menores de 15 años y ahora esos datos se han igualado. Con 96,5 mayores por cada 100 menores de 15 años.

En cuanto a la distribución porcentual de la población, en 1980 había un 31,1% de la población con menos de 16 años, mientras que ahora apenas llega a la mitad, con un 17,3%. En el segmento de 16 a 64 años, hace cuatro décadas había un 58,5% y en la actualidad es el 67,1%. Esto podría interpretarse como un incremento en la fuerza laboral potencial y una mayor proporción de personas en edad de contribuir activamente a la economía.

Y lo más importante, el 10,4% de la población, en 1980, tenía más de 65 años, en la actualidad el porcentaje es del 15,6%.

También han caído las bodas y los nacimientos, pero ha aumentado el ratio de muertes.

Este aumento refleja un envejecimiento de la población y puede tener implicaciones en términos de demanda de servicios de salud y de pensiones, así como en la estructura de la fuerza laboral y la economía en general.

En cuanto al índice de dependencia, es decir, el número de personas menores de 16 años o mayores de 64 por cada 100 personas en edad de actividad laboral era de 71 y en la actualidad es de 49.

También han caído las bodas y los nacimientos, pero ha aumentado el ratio de muertes. En primer lugar, se observa una notable disminución tanto en los nacimientos como en los matrimonios. En 1980, el índice de natalidad era de 18,9 partos por cada 1.000 personas, mientras que en la actualidad ha descendido a 9,2, lo que indica una reducción en la tasa de natalidad y posiblemente una menor fecundidad en la población.

En cuanto a los matrimonios, la tasa también ha experimentado una disminución significativa. En 1980, se registraban 6,7 matrimonios por cada 1.000 personas, mientras que ahora esta cifra se ha reducido a 3,3. Esta tendencia puede estar relacionada con cambios en las actitudes sociales hacia el matrimonio, así como con una mayor aceptación de otras formas de convivencia o el retraso en la decisión de contraer matrimonio.

Por otro lado, el ratio de muertes ha experimentado un ligero aumento. En 1980, se registraban 7,9 muertes por cada 1.000 personas, y en la actualidad esta cifra ha aumentado ligeramente a 8,2. Aunque el aumento no es significativo, podría ser indicativo de un envejecimiento de la población y de posibles cambios en las condiciones de salud o en los factores de riesgo de la población.

Estos datos sugieren una sociedad con una menor tasa de natalidad y matrimonios, pero con un ligero aumento en el ratio de muertes, lo que podría tener implicaciones en términos de estructura demográfica, políticas sociales y económicas, así como en la planificación de servicios de salud y educación.

Edad media

El aumento en la edad media de la población es un indicador claro del envejecimiento demográfico que está experimentando la sociedad. En 1980, la edad media de los hombres era de 30,9 años y la de las mujeres de 33,4 años. Sin embargo, en la actualidad, estas cifras han aumentado significativamente, situándose en 40 años para los hombres y 41,9 años para las mujeres.

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