El oro que salió de Almería y nunca volvió
El distrito minero de Rodalquilar produjo cerca de seis toneladas de oro a lo largo del siglo XX antes de su cierre definitivo en 1966
Rodalquilar Cincuenta años del fin de la quimera del oro
Durante décadas, en un valle del Cabo de Gata se extrajeron toneladas de oro. El distrito de Rodalquilar llegó a ser el principal centro aurífero de España, pero cuando la mina cerró en 1966 no quedó industria, ni actividad económica estable, ni un motor productivo que sustituyera aquel metal que había salido del valle durante años.
El distrito minero produjo cerca de seis toneladas de oro a lo largo del siglo XX. Esa cifra lo situó como el principal yacimiento aurífero del país, con fases de intensa actividad antes y después de la Guerra Civil.
Las primeras explotaciones documentadas se remontaron al siglo XIX, aunque la actividad industrial comenzó en el primer tercio del siglo XX. Varias compañías iniciaron trabajos intensivos en los filones del cerro del Cinto y en otras zonas del entorno.
Antes de la Guerra Civil, las explotaciones ya habían obtenido alrededor de dos toneladas de oro. Esa producción consolidó a Rodalquilar como el principal distrito aurífero de España.
En esa primera etapa participaron empresas con capital español y presencia local. Documentos del Instituto Geológico y Minero recogen sociedades constituidas en notarías de la ciudad de Almería, con participación de propietarios y socios de la provincia.
Beneficios locales durante las décadas de actividad
Parte del valor del oro se quedó en la zona durante los años de explotación. El distrito mantuvo empleo, actividad comercial y un poblado minero completo con viviendas, economato, escuela y servicios ligados a la extracción.
La economía del entorno giró durante décadas alrededor de la mina. La población creció en los años de mayor actividad y el empleo dependió directamente de la explotación aurífera.
Tras la Guerra Civil, el control pasó a manos del Estado. La empresa pública ENADIMSA asumió la gestión del distrito y desarrolló una nueva etapa industrial con mayor capacidad de tratamiento.
En esa fase se construyó la planta conocida como Denver, uno de los mayores complejos de cianuración de Europa en su momento. En los años de mayor rendimiento, la instalación alcanzó producciones cercanas a 280 kilos de oro anuales.
Algunos filones registraron cifras especialmente altas. En el denominado filón 340 se obtuvieron más de 1.000 kilos de oro a partir de unas 12.000 toneladas de mineral tratado.
El oro salió del distrito y la actividad no se mantuvo
El modelo económico combinó beneficios locales y externos. Parte del valor del oro quedó en salarios y actividad económica durante los años de explotación, pero otra parte importante salió fuera desde el principio.
En etapas iniciales, el mineral aurífero se envió a fundiciones externas. El oro se separó y refinó en centros industriales europeos, como Amberes, donde se realizaba el tratamiento final del metal.
En fases posteriores, el oro se fundió en lingotes y se integró en reservas estatales o en los circuitos financieros de las empresas explotadoras. Ese valor no se transformó en una industria permanente en la zona.
A mediados de los años sesenta, los filones principales dejaron de ser rentables. La planta cerró en 1966 y la actividad minera cesó por completo.
El poblado minero perdió su principal motor económico y se abandonó progresivamente. El distrito pasó de producir toneladas de oro a convertirse en un enclave sin actividad industrial.
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