• Un equipo multidisciplinar de sanitarios del hospital de Torrecárdenas investiga la capacidad de los perros para detectar a los contagiados a través de su sudor axilar

La batalla contra la COVID-19 en Almería La patrulla canina del coronavirus

Perros adiestrados en el reconocimiento de muestras de pacientes con coronavirus en el aeropuerto finlandés internacional de Helsinki-Vantaa. Perros adiestrados en el reconocimiento de muestras de pacientes con coronavirus en el aeropuerto finlandés internacional de Helsinki-Vantaa.

Perros adiestrados en el reconocimiento de muestras de pacientes con coronavirus en el aeropuerto finlandés internacional de Helsinki-Vantaa.

EFE

Escrito por

· Iván Gómez

Redactor Jefe

Personal facultativo de los Servicios de Neumología, Medicina Interna y Cuidados Intensivos del hospital universitario de Torrecárdenas de Almería trabaja desde hace meses en un ambicioso proyecto de investigación sobre la capacidad de detección de los perros debidamente adiestrados de aquellos pacientes infectados por la COVID-19 que puede suponer un salto considerable en la batalla por la prevención y el control de la propagación del coronavirus. El hospital almeriense de referencia promueve esta iniciativa pionera en el ámbito sanitario de nuestro país conjuntamente con la empresa División Operativa de Criminalística (DOCRIM), que es una una ‘spin-off’ de la Universidad de Granada con personal especializado en peritajes científicos, y en los próximos días harán una presentación de los resultados iniciales. 

Desde este verano un equipo multidisciplinar de personal sanitario, técnicos de DOCRIM y los canes procedentes de un centro de adiestramiento de Jaén participan en los estudios orientados a comprobar el potencial del mejor amigo del hombre para identificar a través de su olfato a las personas contagiadas desde el mismo momento que contraen el virus, incluso antes de empezar con los síntomas. El proyecto en fase de ensayo clínico está cofinanciado por el hospital almeriense y la empresa granadina y de verificarse en los próximos días supondrá un gran avance en la detección de los positivos. La principal herramienta es el sentido olfativo de los canes que se viene exponiendo a diferentes muestras de sudor axilar de pacientes infectados reunidas en cilindros de gasa que se han frotado previamente.

Los perros rastreadores seleccionan la muestra del paciente contagiado Los perros rastreadores seleccionan la muestra del paciente contagiado

Los perros rastreadores seleccionan la muestra del paciente contagiado

El olfato de los perros ha sido muy eficaz desde hace décadas en la detección de armas químicas, explosivos, drogas y otras sustancias peligrosas y con un adiestramiento que ya ha empezado en otros países como Alemania, Finlandia, Francia, Italia, Bélgica, Chile, Brasil y Emiratos Árabes, entre otros, se estaría propiciando una herramienta se podría conseguir que los animales en plena pandemia puedan descubrir los positivos con antelación evitando el riesgo de contagio. De hecho, cuando uno aterriza en el aeropuerto de Helsinki le dan la bienvenida diez canes perfectamente adiestrados que forman parte de un proyecto piloto para detectar positivos entre el pasaje.

En Reino Unido los científicos de la organización benéfica Medical Detection Dogs, un centro situado en Milton Keynes dedicado a entrenar perros para detectar enfermedades, ya han conseguido que puedan identificar algunos tipos de cáncer, parkinson y malaria, por lo que sería cuestión de enfocar ahora exclusivamente a la COVID-19 como se está haciendo en Almería.

Radares caninos

Cuando alguien se contagia de coronavirus genera unas reacciones metabólicas y orgánicas que se concentran en los órganos asociados con el sudor, un elemento que emplearían los perros adiestrados con la estrategia de recompensa y omisión. Si ese sudor de pacientes infectados por coronavirus tiene un olor diferente al de personas no contagiadas, los perros actuarían como radares mucho más rápidos e incluso eficaces que una PCR. Se les pondrían las muestras de sudor junto a la comida u objetos con los que entrenen y después se les retira el alimento y se deja la prueba positiva. A partir de ahí se alternarían las muestras de sudor que no contengan el patógeno con otras que si lo tienen premiando a los canes cuando reconocen el positivo.

El olfato de los perros es prodigioso. Su capacidad para oler es aproximadamente un millón de veces mejor que la de los humanos. Los humanos tienen alrededor de 5 millones de células olfativas y los canes casi 50 veces más, entre los 125 millones de los perros “salchicha” y 220 millones de perros pastor alemán. Inhalan hasta 300 veces por minuto en respiraciones cortas, lo que significa que sus células olfativas reciben constantemente nuevas partículas de olor. Además, las narices de los canes diferencian entre derecha e izquierda, un sentido del olfato espacial que les permite seguir un rastro más fácilmente. Bien adiestrados, ya pueden detectar hasta tres tipos de cáncer o señalar a una persona que tendrá alzheimer o parkinson antes de que se manifieste la patología e incluso alertar de cambios repentinos en la hipoglucemia o hiperglucemia de un diabético.

Los perros también pueden identificar el patógeno a partir de una muestra bastante más pequeña que la de las pruebas PCR utilizadas por los profesionales sanitarios. Un perro solo necesita de 10 a 100 moléculas para identificar el virus, mientras que el equipo de prueba requiere 18 millones. Y los canes son capaces de hacerlo en apenas 10 segundos con resultados, según los estudios de diferentes universidades internacionales, con una certeza del 100%.

Proyecto K-anary en Barcelona

En España hay otro proyecto en el ámbito privado en Barcelona, en curso desde la primera ola de la pandemia, denominado K-anary y tiene como uno de sus impulsores y cara más visible a Josep Peris, de 67 años, comandante del Ejército del Aire y jefe de los Mossos d’Esquadra entre 1988 y 1993, además de técnico en riesgos de seguridad laboral. Han realizado los ensayos con las muestras de pacientes infectados con el mismo sistema que se aplica en Torrecárdenas y están buscando financiación y apoyo institucional para adiestrar a un ejército de 400 perros rastreadores del virus SARS-CoV-2.

Cada uno de estos animales podría hacer un reconocimiento a unas 250 personas por hora, un método que sería idóneo para los aeropuertos, pero también para los eventos deportivos multitudinarios y otros recintos comerciales. Es más, las patrullas caninas del coronavirus podrían emplearse para verificar si la zona está libre de COVID-19, por ejemplo un avión antes de que vuelvan los pasajeros o una residencia cuando van a instalar a los usuarios.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios