El Puerto de la Ragua renace con una promesa: de servicios mínimos a referente del turismo de montaña
Una inversión de casi dos millones de euros convertirá la única estación invernal con suelo en la provincia de almería en un complejo espectacular a partir de 2027
Una segunda vida para el Puerto de la Ragua: la Estación Ecodeportiva contará con restaurante
¡La resurrección ha comenzado! El Puerto de la Ragua, el único bastión invernal con suelo anclado en la provincia de Almería, ha vuelto a la vida después de un lustro de silencio. Aunque el rugido de la nieve no se escuche todavía, este enclave crucial en el Parque Nacional de Sierra Nevada despierta de su letargo con un paso firme y limitado: la reapertura de un punto de información esencial y el acondicionamiento de los aseos. Esta activación, modesta pero significativa, es el preludio de una profunda metamorfosis impulsada por una inversión cercana a los dos millones de euros, con el ambicioso horizonte de convertir la estación en un auténtico referente del turismo de montaña y activo en 2027, recuperando el brillo perdido.
De momento, la expectación se centra en lo inmediato. Quienes se atrevan a ascender a este puerto de montaña, que marca el límite entre Granada y Almería, pueden ya solicitar orientación vital sobre rutas, accesos y el rigor climático, con un horario de atención previsto de nueve de la mañana a cuatro de la tarde. No obstante, en un ejercicio de realismo brutal, la vertiente deportiva se mantiene en pausa: las pistas seguirán vírgenes, sin esquí de fondo ni trineos, y los servicios de alquiler de material o escuela permanecerán cerrados durante la temporada actual y, previsiblemente, la próxima.
La estrategia de Almería y Granada para dinamizar sierra nevada
Esta apertura parcial no es un gesto menor; se proyecta como el pistoletazo de salida para recuperar la hegemonía turística de la zona, un área que en inviernos pasados llegaba a registrar picos de 8.000 visitantes a la semana. La oferta actual es puramente informativa y de servicios básicos, pero su trascendencia reside en ser el anclaje inicial de un Plan de Recursos de Turismo Activo liderado por la Diputación de Almería. Este plan no solo facilitará la cartografía de rutas, sino que también intervendrá de forma enérgica para ordenar el caos de aparcamiento en el collado, un punto históricamente saturado, asegurando una gestión más eficiente de la afluencia.
Los ayuntamientos que integran el consorcio, incluyendo Bayárcal por la parte almeriense, contemplan incluso medidas audaces como la implementación de lanzaderas de autobús. El objetivo no es otro que frenar el aluvión de tráfico privado y optimizar los accesos, especialmente durante los fines de semana de máxima afluencia en invierno.
Almería y Granada unen fuerzas: un refugio moderno con capacidad para 160 personas
El cambio de paradigma llegará con la rehabilitación integral del edificio principal, el corazón del Puerto de la Ragua. Este proyecto se dota de casi dos millones de euros, una cifra que sella la colaboración inquebrantable entre las provincias, con 1,5 millones aportados por Granada y 430.000 euros procedentes de Almería y sus municipios asociados.
Las obras se centrarán en insuflar modernidad al antiguo albergue, que se transformará en un refugio de montaña de última generación. En la planta 0, se habilitarán cuatro habitaciones y un negocio de bar-restaurante que saldrá a concurso público tras la conclusión de los trabajos. Las plantas superiores e inferiores, gestionadas por Granada, complementarán la oferta con siete habitaciones más de albergue y zonas de alquiler y venta de material. Al finalizar todas las fases, el complejo podrá alojar simultáneamente a 160 personas, con la gestión bajo el paraguas del Consorcio Estación Recreativa.
El adiós al esquí de fondo para abrazar el turismo anual
El Puerto de la Ragua, que brilló en los 90 con sus circuitos de esquí de fondo e incluso coqueteó con candidaturas olímpicas, abandona la nostalgia. La estricta protección ambiental, la prohibición de la innivación artificial y, sobre todo, la implacable realidad del cambio climático —con una cota de nieve cada vez más alta sobre sus 2.041 metros de altitud— han forzado una reorientación estratégica.
El nuevo modelo se lanza con convicción al turismo de montaña, el senderismo, el cicloturismo y el deporte de naturaleza. El objetivo es combatir la estacionalidad, garantizando actividad durante los 365 días del año y actuando como un motor de empleo en una comarca asfixiada por la despoblación.
Si el calendario de obras no sufre retrasos, la plena recuperación de los servicios —alojamiento, restauración, y uso organizado del entorno— se proyecta a finales de 2026, consolidándose definitivamente en 2027. La reapertura con servicios mínimos es solo la primera señal de una transformación titánica que busca devolver al Puerto de la Ragua su papel como pieza central en la oferta de turismo activo del sureste peninsular.
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