El 'último vikingo' detiene su travesía en una playa de Almería

El aventurero sueco completa una travesía iniciada en el Círculo Polar Ártico y se detiene en Balanegra por el temporal

El barco que dio la primera vuelta al mundo atraca en un pueblo de Almería, y puede ser visitado

Sentado frente al mar en Balanegra, Jonas Böhlmark revisa su equipo junto a la tabla y la bolsa estanca con la que ha cruzado Europa, detenido por el viento antes de retomar la travesía. / DDA

El sueco Jonas Böhlmark ha llegado a la costa de Balanegra tras más de tres años recorriendo Europa en una travesía que combina carrera, esquí y navegación sobre una tabla de paddle surf desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mediterráneo, con Almería como punto de pausa obligada por el viento.

Böhlmark, de 35 años y conocido como El último vikingo, permanece desde hace dos semanas en el litoral almeriense tras quedar atrapado por el temporal, una detención forzada que coincide con la reactivación de una expedición que había dado por cerrada a comienzos de enero tras intentar volver a la rutina.

La llegada a Balanegra se ha convertido en un episodio de apoyo vecinal, con residentes que le han facilitado comida, ropa y alojamiento en un cámping para resguardarse de las condiciones meteorológicas adversas, en un contexto de solidaridad espontánea.

El propio aventurero ha relatado cómo uno de los vecinos bromeó con que su vestimenta, desgastada tras miles de kilómetros de viaje, podía hacerlo pasar por un traficante, una escena que resume el contraste entre la dureza del recorrido y la acogida local.

La travesía desde el Ártico hasta el Mediterráneo

La expedición comenzó en septiembre de 2022 en el fiordo de Lyngerfjord, en Noruega, y desde entonces ha incluido hitos físicos como completar 25 maratones consecutivos en Finlandia y atravesar el norte de Escandinavia esquiando, antes de lanzarse al mar.

Tras bordear la costa atlántica europea, Böhlmark cruzó el Estrecho de Gibraltar sobre su tabla de paddle surf y continuó hacia el Mediterráneo, consolidando una travesía sin precedentes personales que ha unido resistencia física y visibilidad de la salud mental.

El viaje se realiza sin patrocinadores y con un equipaje mínimo, limitado a una bolsa estanca amarilla en la que transporta un saco de dormir, su medicación y un ordenador portátil, herramienta clave para mantener la autonomía.

Con ese ordenador ha finalizado recientemente un libro autobiográfico en el que narra su experiencia vital y el impacto del diagnóstico de trastorno bipolar, uno de los ejes centrales de su recorrido personal.

El intento de regreso y la decisión de continuar

El pasado 10 de enero anunció el final del viaje con la intención de asentarse en Suecia y construir una casa en la montaña, pero tras dos semanas en su país natal decidió retomar la aventura al no lograr adaptarse a la vida sedentaria.

Ese intento fallido marcó el regreso al punto exacto donde había dejado la expedición, convirtiendo Almería en un paréntesis físico y mental antes de volver al agua cuando las condiciones lo permitan.

Su plan ahora pasa por financiar la continuidad del recorrido mediante la venta del libro y la impartición de conferencias centradas en salud mental y superación personal, con el viaje como herramienta de divulgación.

Mientras espera a que el temporal amaine, Böhlmark permanece en Balanegra como testigo de una travesía que no se ha detenido, sino que ha vuelto a colocarse en marcha.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último