Psicólogos de Almería frente al dolor en Córdoba: "A veces la realidad supera a la ficción"
Un equipo de cinco especialistas del ERIE Psicosocial de Cruz Roja Almería releva a los compañeros en el Centro Cívico para dar soporte a unas familias que aguardan "agotadas"
Almería envía un equipo de psicólogos para atender a víctimas y familiares del accidente ferroviario de Adamuz
Cuando la tragedia golpea, la primera respuesta es sanitaria, pero la segunda, y a menudo la más larga, es la emocional. Un equipo de cinco psicólogos del Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) de Cruz Roja Almería se encuentra desde la noche del lunes en el epicentro del dolor, en el Centro Cívico de Córdoba, actuando como dique de contención para los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.
Francisco Vicente, coordinador provincial de Cruz Roja en Almería y uno de los psicólogos desplazados, ha puesto voz esta mañana a la dura tarea que realizan sus compañeros. "Las familias están agotadas, aunque hay que destacar la fortaleza que están teniendo", ha explicado Vicente a las puertas del recinto que se ha convertido en la sala de espera más difícil posible. El equipo almeriense viajó en furgoneta para dar el relevo a otros compañeros andaluces y cubrir el turno de noche y la mañana de este martes, momentos críticos donde el silencio y la incertidumbre pesan más.
La misión de estos especialistas almerienses no es dar noticias, sino preparar el terreno para cuando lleguen. "El sufrimiento es cada vez mayor porque quieren información. Nosotros tenemos que contener e intentar trasladarles que, en cuanto la tengan las Fuerzas de Seguridad, ellos serán los primeros en saberlo", relata el coordinador. Para ello, han organizado un sistema de "binomios" —parejas de voluntarios— asignados a cada grupo familiar para asegurar que nadie se queda solo en el abismo de la espera y que todas las necesidades, desde un café hasta un hombro en el que llorar, estén cubiertas.
El escenario que se han encontrado los voluntarios de Almería es desolador. Aunque el ERIE se entrena durante todo el año con simulacros y formaciones constantes para grandes catástrofes, Vicente reconoce con sinceridad que "a veces, la realidad supera a la ficción". Sin embargo, destaca que es precisamente en ese punto de quiebre donde el voluntariado "sorprende con su humanidad", convirtiéndose en el único asidero para unas 300 personas que han pasado ya por el dispositivo de asistencia.
Desde que se activó la alerta, el despliegue ha sido total. Primero en Adamuz, a pie de vía con una "noria de once ambulancias", y ahora en la capital cordobesa. Allí, el chaleco rojo de los almerienses se ha convertido en sinónimo de refugio mientras se aguarda el desenlace de la identificación oficial, acompañando a los familiares en el que probablemente sea el momento más difícil de sus vidas.