Tragedia ferroviaria en Adamuz

Estremece comprobar la desolación de la zona cero del mayor accidente de la alta velocidad en Andalucía

Todas las ruedas del Iryo presentan muescas provocadas por la rotura

El comentario de Juanma Marqués / M. G.

El domingo, 18 de enero, a las 19:40 horas se produjo un grave accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), cuando el tren Iryo 6189, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, descarriló en sus tres últimos vagones. En sentido contrario circulaba el Alvia 03984, procedente de Madrid y con destino Huelva, que impactó con los vagones invadidos o con materiales desprendidos, provocando la mayor tragedia en una línea de alta velocidad en España.

El siniestro ha dejado hasta el momento 41 víctimas mortales y más de 100 personas heridas, algunas en estado crítico. Entre los fallecidos se encuentran cuatro vecinos de Punta Umbría y dos de Huelva capital, así como el matrimonio formado por la fotógrafa María Clauss y el periodista Óscar Toro. El convoy Alvia fue el más afectado, con varios vagones totalmente destrozados y caídos por un talud de cuatro metros.

El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ha realizado ya las autopsias de 38 cadáveres trasladados, de los cuales diez han sido identificados por huellas dactilares. Se mantienen 43 denuncias por desaparición. En las tareas forenses trabajan equipos desplazados de Córdoba, Jaén, Granada, Sevilla y Málaga, y el caso está bajo investigación del Juzgado nº 2 de Montoro, que ha sido reforzado.

Las causas del accidente aún no se han esclarecido. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha confirmado la existencia de varias roturas en la vía, cuya naturaleza aún se desconoce. Se barajan como hipótesis tanto un fallo de infraestructura como un fallo técnico en el tren descarrilado. Por el momento, se descarta el error humano y el exceso de velocidad, ya que ambos trenes circulaban por debajo del límite permitido (250 km/h).

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