Kitesurf

Osaia Reding: la vida con una cometa

  • Con sólo 17 años, la kitesurfista es tricampeona mundial

  • Mojaquera por excelencia y de corazón, el pueblo le cede una playa para entrenar

Osaia es una cometa pegada a una niña. Una jovial sonrisa que tiene enamorada a un pueblo. Son 17 años vividos en su práctica totalidad en Mojácar, aunque sus raíces francesas también le han llevado a vivir temporadas en París. La Torre Eiffel, los Campos Elíseos, la Bastilla... Ella prefiere las playas almerienses, su día a día se proyecta en el horizonte costero, una sombra que vuela al albur de una cometa, haciendo unas plásticas piruetas. Ésa es Osaia.

“Desde los tres años tengo una cometa en la mano”, dice con un claro acento almeriense la deportista, aunque el deje denota que domina el francés tan bien como las olas. Además de tener padres parisinos, Osaia estudia online en la escuela francesa, puesto que no tiene la nacionalidad española: “Cuanto tenga 18 años tomaré una decisión. Los papeles pueden poner lo que quieran, yo estoy muy orgullosa de haber nacido en Mojácar y de vivir en España”, dice consciente del paraíso en el que entrena cada día.

Y es que la tricampeona del mundo de kitesurf es una de las novias de Mojácar, es la niña predilecta de un pueblo que tiene en la joven a la mejor embajadora deportiva posible. En un tiempo en el que no están permitidos los deportes náuticos por evitar problemas con los bañistas, el Ayuntamiento le ha cedido una playa para que pueda entrenar con total comodidad. “Les estoy muy agradecida, mis éxitos son los de Mojácar”, asegura una Osaia a la que le faltan piropos para echarle a su tierra: “El clima es espectacular, las playas son increíbles, vivir al lado del mar... No puedo pedir más, todo es idílico”.

Impresionante salto de Osaia para hacer una maniobra deportiva. Impresionante salto de Osaia para hacer una maniobra deportiva.

Impresionante salto de Osaia para hacer una maniobra deportiva.

Ésa es la mentalidad que forja a los campeones. Si además le sumas que la constancia y la humildad son sus principales virtudes, la vitrina de su casa va a ser alargada. De momento, entre otros menores, en su casa hay campeonatos de Francia, de España y tres del mundo. El último, logrado hace unos días en Tarifa. “Estoy muy contenta, ha sido un año complicado, con lesiones. Sinceramente, no me esperaba este resultado. Llegué muy motivada, pero con pocos entrenamientos. Iba a ver qué pasaba y mira, al final me veo en lo más alto del podium”, apunta sonriente, cómo no, recordando que lo celebró delante de sus amigos y de su entrenador-familia.

La mojaquera, segunda por la izquierda, levanta su título mundial. La mojaquera, segunda por la izquierda, levanta su título mundial.

La mojaquera, segunda por la izquierda, levanta su título mundial.

Entrenador-familia porque su entrenador es su padre. Como ella misma dice, nadie la conoce mejor y nadie sabría todo el talento que tiene en su cuerpo. “Mi padre tiene muy buen nivel, sabe perfectamente guiarme y entrenarme. De pequeña sí me resultaba un poco más complicado, me frustraba con él. Ahora he madurado y he dado un gran salto como kitesurfista gracias a él”, comenta Osaia que destaca lo bien que llevan el tema una vez que ambos salen del agua: “Entrenar es entrenar, la casa es la casa. Sabemos separar muy bien los momentos y por eso hacemos una pareja tan buena”. Algo de amor de hija también hay en esa frase.

La mirada de Osaia está puesta en el entrenamiento de mañana, con poco viento para disgusto de la mojaquera y alegría del resto de la población almeriense, aunque el futuro se atisba con el rabillo del ojo. Y la cita estrella, para la que faltan muchos saltos que dar en las playas de su Mojácar natal, son los Juegos Olímpicos. “Es un sueño, para 2024 en París es demasiado pronto, pero sí que me gustaría intentarlo para 2028”. Pregunta obligada: ¿Con España o Francia? “Ni lo he pensado, ya tendré tiempo”. Ojalá sea representado a su Mojácar.

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