El almeriense Javi Ruiz relata desde Catar la “calma tensa” del conflicto en Oriente Medio

FÚTBOL

El entrenador de porteros, residente en Doha, analiza la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán y pone en duda la celebración de la Finalissima en el país

Javi Ruiz, de Bélgica a Catar pasando por China, Túnez, Chipre o Libia como entrenador de porteros

Javier Ruiz, con el título de la Copa Asia que consiguió con la selección de Catar. / D.A.

En el quinto día del conflicto armado entre Israel y Estados Unidos con Irán, el fuego cruzado continúa mientras la incertidumbre reina en Oriente Medio. En la madrugada de este martes, Catar informó del ataque iraní contra la base aérea militar de Al Udeid y aseguró que sus defensas antiaéreas interceptaron uno de ellos, mientras que el otro golpeó las instalaciones norteamericanas.

Desde la operación conjunta entre Washington y Jerusalén contra Irán del pasado sábado, Teherán está respondiendo con ataques coordinados contra bases militares, embajadas y consulados estadounidenses. Una situación que está afectando a almerienses como Francisco Javier Ruiz Bonilla (15-03-1980), entrenador de porteros que reside en Doha y que actualmente está trabajando en el Al-Khor SC, equipo de la segunda categoría del fútbol catarí.

En declaraciones a Diario de Almería, el almeriense señaló que estos días se viven con “una calma tensa” en la que todo lo que ocurre a su alrededor genera incertidumbre, desde el motor de un coche o un ruido de sus vecinos. La realidad geopolítica de Catar, única nación con una firme postura de neutralidad en los conflictos regionales, es conocida por Javier Ruiz, que vive su tercera experiencia laboral en el país: “Hay intereses por todos lados, pero la verdad es que Catar siempre ha sido de negociar con todo el mundo. Es un caso similar al de Suiza en Europa, un país tranquilo, que no se mete con nadie y que siempre está dispuesto a dialogar. Es un lugar espectacular”.

No obstante, la seguridad prima sobre todas las cosas en estos momentos, por lo que el espacio aéreo se encuentra cerrado y prácticamente la totalidad de los trabajos se están manteniendo de forma telemática. El entrenador afirmó que las autoridades gubernamentales aconsejan “no salir a la calle” por la amenaza de los misiles iraníes. “La sensación actual es que no tienes la seguridad de que no vaya a pasar nada. Hay un trío de palabras que es mortal, que es la relativa calma tensa. Es relativo porque parece que no pasa nada, calma porque seguimos en una zona protegida, pero tensa por el momento actual”, subrayó el almeriense.

Por ello, Javi Ruiz tiene claro que, una vez se abra el espacio aéreo, toda su familia se volverá a España: “Mi mujer y mis niños se irán junto con el perro. Al final, ellos están estudiando online y… ¿para qué van a estar aquí? Están mejor en Almería, mucho más tranquilos y, sil las cosas vuelven a su sitio, pues regresarán”. En su primera aventura en Catar, ya estuvo cinco meses encerrado en casa debido a la pandemia. No es ni la primera vez que vive un confinamiento ni las consecuencias de un conflicto armado cercano, ya que Israel llevó a cabo una operación aérea contra el liderazgo de Hamás en septiembre de 2025, cuando atacó el distrito de Leqtaifiya en Doha.

La situación del fútbol en Catar

Lógicamente, el fútbol se ha detenido en una decisión que, para el entrenador de porteros, es “lógica”: “Los deportistas no dejamos de ser un espectáculo y no somos esenciales. Se han suspendido los entrenamientos y todas las competiciones”. De hecho, Ruiz comentó que no se imagina que la Finalissima entre España y Argentina se dispute en Catar: “Es una situación de incertidumbre”. Un contexto extrapolable al cercano Mundial de México, Estados Unidos y Canadá, con Irán clasificado para la cita mundialista y la paralización del deporte en todos los países de esta zona.

“Estoy entrenando en Catar porque no tengo un equipo en España. Estoy aquí por trabajo, aunque prefiero ganar cinco veces menos y estar en casa”, destacó el almeriense. No obstante, Javi Ruiz valoró que “podemos llorar con un ojo”, ya que no se puede equiparar su situación con la de las personas que viven en Ucrania o Gaza. “Nosotros no nos comparamos con eso. Ni mucho menos. Nosotros, dentro de una posición privilegiada, estamos ante una situación de incertidumbre, pero tampoco podemos dramatizar en exceso. Lo que pasa en otros países sí que es sufrimiento”.

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