Las dos semanas en las que el balón se detuvo en el fútbol almeriense: "Volvimos a la época del COVID”

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La suspensión de partidos en todas las categorías generó un escenario excepcional para los entrenadores, comparable al vivido en la pandemia

Mickael Gaffoor: "Somos el Pulpileño y no le tenemos miedo a nadie"

Pedro López, entrenador del equipo femenino de la UDA, durante un encuentro del pasado curso. / Paco Olmo

La inestabilidad meteorológica durante la primera quincena de febrero obligó a suspender la mayoría de los partidos en los dos últimos fines de semana en el fútbol almeriense, especialmente en las categorías base. Un parón inesperado, marcado por fuertes rachas de viento y lluvia persistente, que también cambió los planes durante los entrenamientos de la semana, con el cierre de las instalaciones municipales. Una situación excepcional que alteró la planificación deportiva de la mayoría de los equipos de la provincia y con historias que narran este frenazo competitivo.

Uno de los equipos que estuvo sin competir en las dos últimas semanas fue el equipo femenino de la Unión Deportiva Almería. Diez días atrás no pudo jugar contra el CD PFCMálaga debido a la suspensión general de los partidos por parte de la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) y, el pasado fin de semana, tuvo jornada de descanso. Pedro López, técnico del conjunto rojiblanco, explica que “fue como volver a la época del COVID, con entrenamientos online y mandando trabajo para la casa”.

El entrenador aseguró, en declaraciones a este medio, que “había que adaptarse a la situación” en un momento en el que no contaban con instalaciones para poder entrar: “Directamente, no teníamos un campo. También había que evitar los desplazamientos, porque hay jugadoras que vienen del Levante o el Poniente almeriense”. En estos días de incertidumbre, la figura de los preparadores físicos es crucial para mantener el tono físico. En el caso de la UDA, Andrés se encargó de llevar la batuta en estas dos semanas. “Él iba controlando un poco las cargas que se les mandaban. No es lo mismo el contacto con el balón y entrenar en el campo que ejercitarse en casa, pero lo importante es que no pierdan el físico porque ahora estamos en un buen momento”, añadió Pedro López.

Un mes sin competir

No obstante, la realidad es que hay futbolistas que no han competido en el último mes: “Ellas lo único que quieren es jugar, sobre todo aquellas que no han disputado minutos”. Dentro de las imposibilidades para pisar el verde, el equipo entrenó el primer sábado de febrero en la Vega de Acá y, a la siguiente semana, en las instalaciones deportivas de Níjar, lugar en el que celebraron un partido entre ellas.

La problemática no afectó únicamente a la provincia almeriense. Aitor Castell, almeriensista miembro de la directiva de Capital Indálica, se encuentra actualmente al frente del Cadete A del CF Gandía. En tierras valencianas, la preocupación acerca de este asunto es mucho mayor por los graves episodios vividos en octubre de 2024: “La semana pasada cerraron las instalaciones cinco de los siete días”.

Con un equipo formativo, las tareas pueden variar, aunque la misión sigue siendo mantener a los futbolistas activos. Aitor detalla que “les pedíamos trabajos específicos a los preparadores físicos para que los chicos lo hicieran mediante vídeos y tablas que nos fueran mandando”. Con la vuelta a la normalidad, la pregunta es la siguiente: ¿hay un mayor riesgo de lesiones?: “Siempre existe. Incluso más ahora, en un tramo en el que estamos llegando a la fase clave de la temporada”.

Aitor Castell dirige uno de los entrenamientos del conjunto valenciano. / D.A.

Uno de los grandes inconvenientes fue el tardío aplazamiento en algunas categorías, con el recuerdo de la suspensión del partido de la UD Almería contra el Cádiz a cinco horas del inicio de la contienda. Una negativa que recibió el Atlético Pulpileño por partida doble. El entrenador Mickael Gaffoor afirmó que “el aplazamiento se anunció bastante tarde en las dos últimas semanas”. De hecho, la intención del club rojinegro fue jugar contra el filial del Yeclano Deportivo el domingo o el lunes, pero no se logró alcanzar un acuerdo. 

“Hemos planificado esta semana como si hubiésemos jugado el partido. Lo positivo es que pudimos jugar dos partes de media hora cada una contra el Águilas B. Aunque fuese un amistoso, se acerca un poco más a la realidad y nos vino bien. En estos quince días hemos trabajado muy bien, aunque no tuvimos el caramelo de poder competir, que al final es de lo que viven los jugadores. Las cargas en los entrenamientos han sido muy buenas, al igual que el nivel. Me ha dado tiempo a meter algún concepto más. Tenemos muchas ganas de jugar y saltar al verde, que al final es lo que le da ese plus al jugador”, añadió el técnico francés.

Un calendario incompleto

De la misma forma, Aitor Castell también vivió esta situación en primera persona, con aplazamientos de los partidos anteriormente suspendidos: “Un partido se jugaba a las siete menos cuarto y nos enteramos de la cancelación a la una de la tarde. Hay que desplazarse con los padres o con un autobús y es gente que trabaja y que debe organizarse para un partido”. Por último, una mirada al futuro más cercano, con la recuperación de estos encuentros.

“Es un descontrol. Tenemos dos partidos aplazados que no sabemos cuándo vamos a jugar. Son cargas de tres partidos en siete días. No somos un equipo de Primera División. La carga va a ser muy alta”, subrayó Aitor. Por su parte, Gaffoor siguió en la misma línea: “Esperemos que la federación no ponga esos partidos muy cerca porque van a ser semanas de tres encuentros. No somos el Real Madrid y no tenemos tanta amplitud de plantilla. Esperemos que nos dejen un margen de descanso para volver a jugar”.

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