FÚTBOL | TERCERA El mejor pescado sin salir de casa

  • Miras, técnico del Poli Almería, es un claro ejemplo de lo que es el balompié amateur, el que debe ganarse el jornal fuera del césped: ahora reparte su producto a domicilio durante la cuarentena

Juanfran Miras, técnico del Poli Almería, en su puesto de pescado en el Mercado Central. Juanfran Miras, técnico del Poli Almería, en su puesto de pescado en el Mercado Central.

Juanfran Miras, técnico del Poli Almería, en su puesto de pescado en el Mercado Central. / D. A. (Almería)

A pesar de las numerosas limitaciones que está provocando la crisis sanitaria del COVID-19, sobre todo en lo que a desplazamientos se refiere, no hay excusa para no disponer de productos de calidad en la mesa durante un confinamiento que roza ya la veintena de días. Con la ciudadanía en cuarentena, numerosos establecimientos han optado por abrir la vía del reparto a domicilio, tanto por su propia supervivencia como negocios como para facilitar a los ciudadanos el cumplimiento efectivo del estado de alarma. Uno de los comercios que ha optado por llevar su producto hasta las mismas puertas de los hogares de Almería es el puesto de pescado regentado por Juan Francisco Miras, entrenador de un Poli Almería que está en pleno parón competitivo pero cuyos miembros siguen sudando la camiseta por su condición amateur, de balompié modesto, el que tiene que ganarse un jornal lejos del verde.

"Esta situación que se ha dado nos ha llevado a cambiar nuestra forma de venta. Hemos reducido nuestro horario habitual al público, pero estoy muy contento por la acogida que ha tenido la iniciativa de repartir a domicilio. Hay gente que hacía tiempo que no venía por el Mercado Central y que ahora nos llama para pedir pescado. No van a encontrar mejora calidad para sus compras. Ahora tengo que trabajar más horas, pero lo importante es dar el servicio", asegura a este diario Miras, que es la tercera generación que toma las riendas de este negocio familiar en el que aprendió "cuando no tenía colegio e iba a ayudar a mi padre". El almeriense, que admite que "cada día es más difícil sobrevivir ante las grandes superficies", está haciendo un esfuerzo extra en estos tiempos que corren porque "lo que pretendemos es salir lo antes posible de esta situación y para ello la gente debe estar en sus casas y no ir a sitios donde haya gente".

"Pretendemos salir lo antes posible de esta situación y para ello la gente debe estar en sus casas"

No solamente ha cambiado su día a día en su faceta laboral, también lo ha hecho en la futbolística. Miras no ha podido ejercer al cien por cien como entrenador desde que el pasado día 8 de marzo el Poli Almería jugara en casa del Antequera CF su último partido de la competición en el Grupo IX de Tercera antes de que se anunciara el parón deportivo en toda España. "Estamos teniendo una situación extraña, dejando de hacer lo que más nos gusta. En casa seguimos formándonos, los jugadores hacen entrenamientos, pero echamos de menos estar en el campo. Somos conscientes de que ahora lo primero es la salud", comenta el entrenador rojiblanco de 41 años de edad que está aprovechando estos días de confinamiento en casa para "seguir viendo fútbol, adelantar trabajo analizando a los rivales, leer y seguir formándome".

"En esta categoría no nos dedicamos sólo al fútbol, los jugadores trabajan o estudian, no somos profesionales que viven de jugar”

Juanfran tiene claro que ahora mismo la clave para superar esta crisis sanitaria está en "poner todos de nuestra parte y ser responsables" y, aunque tiene mucho mono de fútbol, es partidario de que no se retome la competición si la situación se alarga hasta junio. "Me encantaría que se retomase lo antes posible, pero somos un equipo amateur y sería inviable para nosotros, que no nos dedicamos exclusivamente al fútbol, tener que jugar dos partidos por semana en esos meses. Nuestros jugadores no pueden dejar de trabajar o estudiar por jugar. La situación es complicada y la Federación tiene un buen marrón", finaliza Miras, un claro ejemplo de lo que significa el mundo del balompié amateur, el modesto, ese en el que no existen sueldos millonarios que permitan darse el lujo de faltar al puesto de un duro trabajo cada día, ni incluso durante una crisis sanitaria como la que les está privando de pisar el césped.

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