UD ALMERÍA 0-0 REAL BETIS | El Acta de Vivancos

A vueltas con el plano físico

Isco esconde el esférico ante el acoso del rojiblanco Melero

Isco esconde el esférico ante el acoso del rojiblanco Melero / Javier Alonso (Almería)

El problema no radica en llegar al fin a un nivel de competición acorde con la categoría, sino el tener que recuperar todo lo atrasado. Es cierto que la lógica nos dice que los procesos se deben llevar a cabo paso a paso, pero las jornadas avanzan para la UDA y las oportunidades perdidas, como la que se ha tenido ante el Betis, también. Con independencia de las ocasiones erradas (en otros partidos no ocurrió así), se ha entrado en una buena dinámica, ratificada frente el Betis, donde saltan a la vista dos aspectos, el ajuste defensivo y la preparación física, que además entroncan entre sí.

Se está hablando de Édgar, de su recuperación en torno a la seguridad que transmite después de los errores que cometió en las primeras jornadas, pero poco se habla de Montes, que se empieza a parecer a un central internacional al que se le supone jerarquía. Y decía que los dos aspectos a destacar entroncaban porque para cumplir con cualquier objetivo táctico se requiere de una preparación física adecuada. Édgar llevaba ventaja pero Montes venía de diversas circunstancias adversas que nos habían privado de contar con un central de garantías.

Ante el Betis ambos zagueros pudieron emular la mejor versión de Babic y Ely. En consonancia con lo expuesto, otros jugadores como Robertone (qué gran partido completó) están recuperando su mejor forma, por lo que nos podríamos plantear la siguiente cuestión, ¿tan mala era la preparación física planificada por el anterior cuerpo técnico? Pues por lo que se ve sí y con esa rémora en forma de puntuación se va a tener que continuar la UDA en una liga que, al filo de su ecuador, por lo menos no está sentenciando a un equipo que solo ha cosechado cuatro empates.

La desventaja con respecto a la salvación sigue siendo de siete puntos, al filo de lo considerado razonable de remontar, con la dificultad de las dos siguientes salidas, frente al Atlético y Barça. Pero en el día que se contó con un equipo seguro en defensa y con vocación de presionar y recuperar el esférico, se vino a fallar donde menos se hizo hasta el momento, o sea, de cara a la portería contraria. Ahí destacaron de forma negativa Baptistao y sobre todo Ramazani.

En cuanto al brasileño, por desgracia marró lo inimaginable, al contrario que en la anterior campaña o incluso en algunos choques de la presente. El belga no dio pie con bola, no por haber fallado ocasiones, sino por haber tirado por la borda infinidad de transiciones que, de haber elegido una mejor opción, se habrían convertido en situaciones claras. Arribas también progresa en la distribución del juego, pero ni contando con balones francos para sus características pudo asustar a Rui Silva que solo con colocación pudo solventar las ocasiones más comprometidas para su portería.

Fue curioso, porque en el día que la UDA aprobó por fin el examen pendiente en diversas facetas del juego, no acertó en casi la única que hacía bien, teniendo en cuenta que hablamos de un colista. La apuesta de Garitano, tan ofensiva, le salió muy bien y no sirve de excusa para el Betis ni el choque de la Europa League (estamos en los primeros meses de la temporada) ni la expulsión de Bellerín, pues la UDA contra once ya estaba mostrando que era su día.

Fue destacable el debut de Rachad, pero también la nueva ausencia de Marciano. No se puede volver al pasado, pero me jugaría lo que fuera a que Marciano habría aprovechado mejor su potencial que un plano, por ser cortés, Lázaro. El objetivo de la UDA de llegar vivo al término de la primera vuelta se complica, pero el enésimo clavo al que agarrarse es más que nunca la recuperación que se le vislumbra al equipo.

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