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La proliferación de algas en la bahía destroza ya el arte de pesca de los barcos

  • Apunta a la especie asiática invasora. Hace semanas se alertó de su presencia en Roquetas y la Junta comenzó un informe sin comunicar aún las conclusiones que constaten el tipo de alga

Algas capturadas en la Bahía de Almería Algas capturadas en la Bahía de Almería

Algas capturadas en la Bahía de Almería / Diario de Almería (Almería)

Acecha otro mal para el sector pesquero. La proliferación de algas en la Bahía de Almería ya está causando daños a las embarcaciones y, en consecuencia, al trabajo de su tripulación. Después de que hace unas semanas el área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Roquetas de Mar pusiera en conocimiento de la Junta de Andalucía la elevada e inusual presencia de algas en su costa, los pescadores almerienses ya han tenido los primeros tropiezos. Así, el pasado viernes el barco de arrastre Nuevo Anamar vio destrozado su arte de pesca echando a perder toda su jornada cuyo resultado fue la captura de kilos de algas. Según apuntan desde el sector pesquero están siendo detectadas en fondos de unos 60 metros de profundidad y no sólo frente a la costa roquetera, sino también por el área abderitana e incluso por la de la vecina Motril.

Las imágenes tomadas y la rápida expansión por la costa oriental apuntan a que se trata de algas asiáticas invasoras (Rugulopterix okamurae), la especie que plaga el sur peninsular que ya ha afectado otras zonas como la costa gaditana, -donde se percataron hace un par de años si bien los pescadores la recogían junto a sus capturas pero desde este año era sólo lo que ‘pescaban’-, la onubense y malagueña, y en la que repararon por primera vez en Ceuta hace cuatro años. Sólo tras su observación microscópica se puede confirmar si se trata de esta especie. De este modo, la Junta de Andalucía en Almería comenzaba a elaborar un informe tras ser detectada la masa de algas en Roquetas sin trascender aún los resultados. Ya que, además, lo importante es conocer si está fijada al fondo marino o simplemente se trata de un arribazón.

Además de la tipología es importante saber si se trata de un acúmulo o si está fijada al fondo

El alga Rugulopterix okamurae es originaria de aguas templadas cercanas a China, Corea, Filipinas y Japón. Una de las teorías que se barajan es que llegó a bordo de alguno de los buques que surcan el Estrecho. La actividad pesquera no es la única que sufre el impacto de esta especie invasora, pues tiene un gran impacto en la biodiversidad transformando el hábitat para especies que han tenido que desplazarse para sobrevivir y arransando otro tipo de plantaciones; asimismo este alga desluce las playas cuando las mareas las depositan en la arena, y afecta seriamente también al turismo.

Tal y como expone Félix López, coordinador del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul (Ibyda), en un artículo publicado a finales de agosto en el diario El País, la propagación del alga se debe a varios factores. “La invasora no tiene depredadores. Es capaz de adherirse a suelos rocosos de hasta 25 metros de profundidad, de fijarse en cangrejos, ruedas, piedras o incluso sobre otras algas. La falta de depuración de los vertidos de aguas residuales también le ha beneficiado. Y su capacidad reproductiva ha hecho el resto. Incluso los pescadores la ayudan —a su pesar— a propagarse. Cuando levantan sus redes, los esquejes que devuelven al mar se mantienen con vida y distribuyen millones de esporas”, se expone en el texto.

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