El campo almeriense pide medidas tras las borrascas: "El clima extremo llega para quedarse"
Desde COAG demandan "un plan global para poder recuperar la capacidad productiva y poder seguir produciendo” tras el paso de las últimas borrascas
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La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Almería exige una reunión urgente con la Delegación provincial y la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para articular medidas de choque ante la crisis climática que está “pasando factura también a la agricultura y a la ganadería de nuestra provincia”, según ha indicado Andrés Góngora, secretario Provincial de COAG Almería.
La demanda principal se centra en la necesidad de que Almería sea incluida de forma prioritaria en los planes de ayuda anunciados para la comunidad autónoma. “Desde la Delegación de Agricultura, y la propia Consejería, tienen que poner medidas encima de la mesa que, además de las anunciadas para toda Andalucía, se tienen que anunciar también para Almería”.
Así, COAG Almería considera prioritario que estas ayudas se centren en el agricultor y ganadero profesional cuya principal actividad es la agraria pues son esas explotaciones las que van a necesitar remontar la situación, al reclamar, en definitiva, “un plan global para poder recuperar la capacidad productiva y poder seguir produciendo”, asegura Góngora.
El paso ininterrumpido de las últimas borrascas ha generado un escenario catastrófico para la capacidad productiva de unas explotaciones sin opción de recuperarse entre la batida de los sucesivos temporales, y que está afectando transversalmente a todos los sectores, tanto agrarios como ganaderos.
Desde los invernaderos hasta el cereal
Los efectos extremos del clima han golpeado con dureza a los invernaderos, a los ganaderos y a los productores de secano (cereal y frutos secos).
Así, en el entorno ganadero, y debido fundamentalmente a las fuertes precipitaciones, se están registrando ya muertes de animales junto al derrumbamiento de algunas instalaciones. Esta situación, unida al aumento de los costes de producción ante la suplementación de alimento para los animales que no han podido salir a pastar, está derivando en un colapso estructural para un sector, que viene de luchar contra situaciones extremas como la generada por la lengua azul los últimos años.
Por su parte, los cereales también se encuentran en una situación crítica, con amplias superficies inundadas que imposibilitan la viabilidad de la cosecha o que, directamente, no han podido ser sembradas, dando lugar a una pérdida total de la producción que además no presenta posibilidad de recuperación para el resto del año. “Por eso estamos también demandando máxima flexibilidad en las declaraciones de la PAC ante la imposibilidad de dar respuesta a determinados compromisos”, aclara el responsable provincial de la organización agraria.
Finalmente, el sector hortofrutícola se está viendo doblemente afectado. Por un lado, el viento ha provocado el derrumbe de invernaderos, tanto de estructuras antiguas como nuevas, dejando a cientos de familias sin su único medio de ingresos, siendo esta su principal actividad productiva. Y por otro lado, según los últimos balances, un exceso de humedad, de forma persistente, han mermado la producción hortofrutícola en más de un 50 % respecto al año anterior, debido a la proliferación de plagas y enfermedades como la ‘botrytis’, el ‘mildium’ o la ‘pudrición’.
Así, desde COAG se insiste en que las soluciones no pueden ser parches temporales. “El clima extremo ha llegado para quedarse. Necesitamos un paquete de ayudas potente que permita la modernización de las estructuras y la recuperación de la capacidad productiva de forma inmediata”, indicó en la jornada de ayer, Juan Luis Ávila, responsable de la organización a nivel andaluz.
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