• Ambas zonas se presentan como los peores casos de falta de agua en la provincia, que ha iniciado una de las campañas agrícolas con menos recursos de los últimos años

  • Las inversiones siguen sin llegar, en un contexto en el que la desaladora del Bajo Almanzora se ha convertido en el símbolo de las promesas incumplidas

Radiografía de la situación hídrica en el inicio de campaña

Déficit hídrico en Almería: Adra se ‘ahoga’ y el Almanzora de momento aguanta

La tubería del trasvase Tajo-Segura cerca del término municipal de Orihuela en Alicante. La tubería del trasvase Tajo-Segura cerca del término municipal de Orihuela en Alicante.

La tubería del trasvase Tajo-Segura cerca del término municipal de Orihuela en Alicante.

Escrito por

· Francisco Maturana

Redactor

A nadie se le escapa ya que el problema de la falta de agua en la provincia de Almería es endémico. La sociedad almeriense es consciente de que vive en esa parte de España denominada como seca y necesita de los aportes hídricos que provienen de otros lugares, como son los trasvases, o bien de las nuevas tecnologías para convertir el agua del mar y las residuales, en fuentes útiles para el consumo y para el riego.

Mientras que el abastecimiento humano siempre será una prioridad, no queda tan claro el futuro de este bien para el sector agroalimentario, principal motor económico de la provincia y que necesita de unos aportes que se han solicitado hasta la saciedad.

Por tanto, prácticamente a nadie se le escapa esta coyuntura, pero es probable que haya parte de la ciudadanía que no conozca hasta que punto ha llegado la situación en estos últimos años para los agricultores y, por ende, para la protección y salvaguarda del llamado modelo Almería, ese que ha sido capaz de realizar lo impensable: producir alimentos en los que se aprovecha cada gota de agua.

El inicio de la campaña agrícola no viene en las mejores condiciones en algunas zonas. Un ejemplo de ello, y que causa una gran preocupación entre sus afectados, radica en Adra. En este municipio del Poniente almeriense hay dos comunidades de regantes que aglutinan a buena parte de los productores del término municipal, a los que les ha bajado tanto el nivel de sus pozos que se puede decir que se han secado. Y ya no solo eso, sino que debido a estos niveles, la conductividad del agua viene estando muy por encima de lo razonable, lo que ha provocado una bajada en el rendimiento e incluso daños en cultivos. Hasta el punto de que hay agricultores que han perdido su cosecha recién plantada por esta situación nada más empezar la campaña agrícola.

Lamentablemente, y la realidad es que, a día de hoy, los productores de esta zona cuentan con pocas opciones para revertir esta situación y que no pase por esperar a que esta caiga del cielo. Solo el pantano de Benínar podría proporcionarles agua, pero hay que esperar a que aumenten sus niveles para ello. Y además, aún se espera que la Junta Central de Usuarios entregue el proyecto de la conducción de agua del pantano como último fleco para iniciar los trámites de concesión, lo que daría inicio a la consecución de una demanda histórica por parte de estos regantes.

Reunión de la delegada de Agricultura, Aránzazu Martín, con regantes de Adra para analizar la situación. Reunión de la delegada de Agricultura, Aránzazu Martín, con regantes de Adra para analizar la situación.

Reunión de la delegada de Agricultura, Aránzazu Martín, con regantes de Adra para analizar la situación.

A medio plazo otra posible solución pasa por la posibilidad de utilizar aguas regeneradas de la Depuradora de Adra que podría aportar también alrededor de otro metro cúbico. Para ello, a estas instalaciones habría que implantarles un terciario y conocer exactamente la posibilidad de su uso antes de comenzar a tramitar el proyecto también de concesión. A priori, una infraestructura no tan compleja y que podría ser decisiva en cuanto a aporte en el próximo lustro. Y luego está la opción quizás más remota a día de hoy, usar agua desalada. El problema es que la desaladora del Campo de Dalías, aún estando a pleno rendimiento, tiene comprometidos ya todos sus recursos. No hay capacidad para los productores abderitanos.

En este sentido, desde el organismo más representativo de la provincia en la defensa de los usuarios y gestores del agua de riego, la Federación de Regantes de Almería (FERAL), se apunta que el proyecto de construcción de una segunda desaladora paralela a la de Balerma en el Poniente e impulsada por los regantes ejidenses ya está sobre la mesa, y estaría plantreado para la producción de unos 20 hectómetros cúbicos, pero que dada las circunstancias particulares que vive Adra se podría hacer de 25, diferencia precisamente que es la que viene necesitando el municipio.

Caso aparte es la zona del Almanzora. La zona más afectada de la provincia de manera estructural. Una zona en donde sus agricultores ya están casi acostumbrados a lidiar de manera permanente con el problema de la escasez. Se han hecho a sí mismos y a sufrir y vencer siempre a esta falta de recursos hídricos. Sin embargo, en este momento están trasvases del Negratín y el Tajo-Segura, de los que dependen, paralizados desde el mes de agosto. Algo preocupante dada la sequía agudizada por tantos meses sin llover. Lucharán hasta que de nuevo el tiempo les beneficie, porque a buen seguro lo hará, y el pantano del Negratín acumule agua para poder disponer de ella antes de final de año. Mientras tanto, siguen demandando lo que es de recibo: la reparación de la desaladora de Cuevas del Almanzora, inutilizada desde la riada de 2012 y donde se espera que la administración actúe de una vez por todas, ya que aportaría 20 hectómetros cúbicos anuales en la zona del Bajo Almanzora y del Levante Almeriense. Al tiempo que se pondría fin al que probablemente es el mayor atropello que ha sufrido la provincia en materia de infraestructuras hídricas.

La situación hídrica en Níjar tampoco es buena. De hecho, en estos momentos es bastante precaria para algunos productores. Aquí el problema no es tanto la falta de agua, sino su reparto. “Es necesario que la Junta de Andalucía cree una Junta Central de Usuarios para hacer un reparto equitativo del agua. Ya que en estos momentos el consumo es más alto y hay lugares a donde no llega con su caudal. Es urgente que esta zona adopte un modelo como el del Poniente”, explica Antonio Navarro, presidente de Asaja Almería.

Desaladora de Carboneras, de la que depende el campo nijareño. Desaladora de Carboneras, de la que depende el campo nijareño.

Desaladora de Carboneras, de la que depende el campo nijareño.

Por su parte, la vega de Almería tampoco pasa por su mejor momento. El aumento en los picos de la demanda no está acompasada con la capacidad de producción de la depuradora y los regantes de la zona ya han pedido un aporte extraordinario de la desaladora de la capital para este mes de octubre.

En lo que están de acuerdo todos los protagonistas del sector, los regantes, es en la falta de infraestructuras achacada a la desidia política, pues de haberse cumplido con los distintos proyectos planteados, entienden que Almería viviría ahora un momento bien diferente.

“Aquí el principal problema es la falta de inversión. Llevamos más de una década sin una infraestructura contundente. Es momento de actuar en nuevas fuentes y en instalaciones de capacidad”, sentencia Andrés Góngora, secretario Provincial de Coag Almería.

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