Jesús Sánchez Adalid: “Escribiendo la novela he tenido que viajar en el tiempo a la Roma de 1943”
Literatura
El autor extremeño presenta a las 20 horas en el Claustro de la Catedral su novela ‘Una luz en la noche de Roma’ dentro del Ciclo Diario de los libros que organiza Diario de Almería

El escritor Jesús Sánchez Adalid presenta hoy jueves, 6 de junio a las 20 horas en el Claustro de la Catedral de Almería su última novela Una luz en la noche de Roma. Esta actividad se incluye en el ciclo Diario de los Libros que organiza Diario de Almería. El autor extremeño será presentado por Antonio Lao, director de Diario de Almería y por María del Mar Ruiz, vicerrectora de Cultura y Sociedad de la UAL.
-Llega a Almería con su nueva novela, una historia que rompe un poco con sus novelas anteriores. Una historia nueva que le llega de forma sorpresiva.
-Efectivamente. Para mis lectores más clásicos puede haber resultado un poco desconcertante al salirme del Califato y del siglo XVI. Ahora se publica la obra en italiano y en francés y en Italia hay una gran expectación. Yo al principio tenía reticencias de meterme en la Segunda Guerra Mundial, pero yo no podía desperdiciar esa historia porque era apasionante.
-La historia de Gina y Betto le hace escribir una novela fascinante. ¿Cómo le llega esta historia real?
-La historia me llega porque el director del Hospital de la Isla Tiberina cuando se abre el Archivo reservado del Vaticano decide hacer público unos documentos que hacían referencia a la pandemia que se inventaron los médicos en la Isla Tiberina para salvar a los judíos. Me puse a buscar y buscar y di con los protagonistas.
-Aparte de ser sacerdote parece usted un detective.
-Tuve sorpresas que no me esperaba. Como ya han muerto los supervivientes y los descendientes han hecho otras vidas y están en otros países, no se sienten protagonistas ni lo quieren ser de todo eso. No querían contar la historia y al final cuando se decidieron para contármelo me pusieron en contacto con un abogado para que firmara un protocolo de confidencialidad.
-Es una historia apasionante de amor, pero casi imposible.
-Betto es un muchacho anarquista, revolucionario y judío y Gina es una mujer medio burguesa, medio noble en Roma. El caldo juvenil de la última etapa del fascismo es enormemente curioso. Surgen muchos movimientos juveniles, surgen muchas asociaciones en la iglesia que se están dando cuenta que el fascismo es un espanto. En ese caldo de cultivo se conocen muchos jóvenes y se producen muchos matrimonios.
-¿Incluir la Segunda Guerra Mundial lo utiliza como apoyo a la historia de amor de Gina y Betto?
-Lo que es la Guerra aparece poco, igual que pasa con los campos de concentración, que están demasiado vistos. La novela se desenvuelve en la ciudad, es una novela urbana, donde se cuenta la ocupación nazi que fue espantosa en Roma. Murió mucha gente, hubo asesinatos terribles, ejecuciones espantosas y mucha tortura.
-Pero hay cosas que le sorprendieron mucho cuando se puso a escribir.
-Pues más que el horror que supone la Guerra, lo que me sorprende es que la ciudad seguía en pleno funcionamiento. Se estrenaban películas, obras de teatro y óperas y eso que la ciudad estaba ocupada por los nazis.
-Curioso que se inventaran una pandemia en ese momento cuando acabamos de pasar una pandemia real.
-La pandemia en ese momento se la inventan los médicos y los frailes para poder salvar a los niños del barrio judío. Es lo que se denomina el Síndrome K, haciendo un guiño al Síndrome de Koch, que era la tuberculosis.
-¿Se puede decir que esta es la novela que más ha disfrutado escribiéndola?
-He tenido que viajar en el tiempo a la Roma de 1943. Ahora estoy puestísimo porque he leído todos los periódicos, revistas y publicaciones. He visto las películas de la época y también los musicales. Tengo la sensación de haber estado en Roma en 1943.
-Hay algo que le cambiaría a esta novela una vez ya publicada.
-Me siento satisfecho, pero hay cosas que las he excluido, es decir, las he omitido. Cuando Roma es liberada todo el mundo piensa que es una fiesta, y evidentemente para los romanos así fue, pero seguidamente empezó la venganza, que fue horrorosa. Me lo contaron los supervivientes y me dijeron que no lo pusiera y he cumplido su voluntad y no lo he puesto.
-¿Jesús conoce Almería?
-Claro que sí. Siendo universitario la conocí, porque estaba un poco lejos de Extremadura que es mi tierra. Tengo que decir que Almería me encantó. Disfrute muchísimo. Lo pase muy bien. Almería tiene unos paisajes que me fascinan.
-¿Qué le parece este tipo de encuentros con los autores que supone Diario de los libros?
-Es muy interesante los encuentros con los lectores. El autor cuando se encuentra cara a cara con las personas que han leído su novela tiene la apreciación directa del receptor. Es gratificante para el autor y se convierte en una escuela porque aprendes mucho.
-En sus redes veo que no para de viajar. ¿Estos viajes le inspiran para sus obras?
-Durante 32 años he sido párroco y me ha permitido viajar muy poco. Ahora en esta etapa de mi vida viajo mucho más.
-¿Qué le ha aportado la literatura?
-Es una vocación añadida a otra vocación. Si es verdad que en algún momento entraban en conflicto porque la literatura requiere una dedicación y la parroquia también. Ser sacerdote se ha enriquecido porque me ha hecho relativizar un poco las cosas y la literatura se ha enriquecido de los contactos tan profundos que tenemos con las personas, porque llegamos a conocer las luces y las sombras de la gente.
-¿Cómo es el Papa Francisco?
-El Papa Francisco es un hombre muy singular, porque es un hombre convencido de lo que le ha tocado en el mundo y no lo disimula. El expone su percepción de la realidad y eso lógicamente es problemático en determinados momentos, porque contentar a todo el mundo es muy difícil. Hay una cosa que es la autenticidad y eso hacia mucha falta.
-¿Le dio ánimos para seguir?
-El Papa me escribió y me decía que conocía mi obra. En la última audiencia que tuve con él me dijo que siguiera escribiendo.
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