Chipo Martínez da a conocer su novela ‘El secreto de mi familia’ en Almería

Literatura

El escritor y legendario músico presentaba su nueva novela el pasado miércoles en el ciclo ‘Diario de los libros’ en la Escuela Municipal de Música y Artes de Almería (EMMA)

Chipo Martínez durante la conversación con Diego Martínez, Rubén Martínez y Ramón García. / Reportaje fotográfico: Javier Alonso
Martín Pérez

13 de febrero 2026 - 07:04

El músico Chipo Martínez fue el protagonista el pasado miércoles del ciclo Diario de los Libros que organiza Diario de Almería. El artista que lleva varias décadas subido a los escenarios presentaba su novela El secreto de mi familia en el salón de actos de la Escuela Municipal de Música y Artes (EMMA) que registró un lleno total de público.

Acompañando a Chipo Martínez estuvieron el director de Diario de Almería, Iván Gómez, el periodista Diego Martínez; el profesor y crítico literario Rubén Martínez y el músico y escritor Ramón García. En este encuentro donde se dieron cita familiares y muchos amigos de Chipo Martínez, no faltó la música al inicio y al final del acto literario. Actuaron Les Scarabées, formación compuesta por Chipo Martínez, Diego Cruz y Paco Rivas.

Emilio Osorio, Paco Rivas, Diego Martínez, Rubén Martínez, Pepe Lee Luis, Ramón García, Chipo Martínez, Rosa Sabiote, Diego Cruz e Iván Gómez en la EMMA.

Chipo Martínez dejó claro durante el acto literario que era un enamorado de las historias que le contaban desde que era un niño. “A mí desde muy pequeño me ha gustado escuchar historias. Yo disfrutaba mucho cuando, tanto en Almería como en Alhama, nos sentábamos en la puerta de las casas y tanto los mayores como los pequeños estábamos atentos a lo que contaba alguien, que solía ser uno de los mayores. Eran historias de la guerra e incluso de la posguerra”.

En este sentido destacó Chipo la figura de su tía Matilde. “Mi tía contaba historias, era hermana de mi abuela, y yo era un receptor de esas historias, me encantaba escuchar a los mayores contando lo que fuera, cosas de cuando eran niños, yo me quedaba extasiado oyéndolos. Por eso empecé a escribir únicamente para contar historias, no tenía ningún afán ni literario, ni poético, ni nada, era simplemente contar historias”.

Ese afán de contar historias hizo a Chipo escribir un primer libro titulado La dama de Venecia y otros cuentos. “No fue una novela, sino un libro de relatos. Los relatos eran un poco especiales, no aportaban mucho literariamente, pero sí eran interesantes. Aunque se recogían unos diez relatos en esa obra, lo cierto es que en mi casa tengo como decenas y decenas de relatos, concretamente en mi ordenador. Lo mismo algún día se publican, la verdad”.

Diego Cruz, Chipo Martínez y Paco Rivas pusieron la música en el acto literario.

“La idea de escribir una novela me rondaba hace tiempo y yo veía que eso era como muy grande. Como a mí me gustan los retos, me puse a ello y tengo que reconocer que escribiendo una novela se pasan los mejores ratos y los peores, porque cuando se atranca uno y no sabe salir de ahí, entra un desasosiego, pero eso después se olvida, porque cuando consigues dar el paso, vuelve otra vez la alegría. Yo lo pasé genial escribiendo día a día”.

Pero Chipo ante todo es un hombre cuya vida es la música. “No sabía cómo escribir una novela larga. Y entonces pensé en el tronco de la obra, y después a modo de ramas coloqué los capítulos donde iba describiendo personajes. Por eso hay muchas escenas que casi no tienen que ver con la línea general de la novela, pero en el fondo sí, porque son personajes que después van a hacer algo o van a tener relación con la historia”.

Cuando Chipo habló del espacio simbólico de la novela, se centró en el Cortijo de las Dos Torres en Benahadux, y afirmó “nosotros íbamos mucho a Alhama cuando éramos niños. Íbamos en tren y pasaba justo al lado del Cortijo de las Dos Torres. De niño me quedaba un poco flipado con ese cortijo, con esas dos torres muy diferentes a todo lo que había visto en cualquier otro sitio. Siempre me impresionó mucho ese cortijo”.

El abuelo Ricardo Uribe es una pieza clave en esta novela. “El abuelo es el personaje central. Es un personaje con un carácter fuerte” explicó Chipo Martínez. “Le puse la edad de mi padre para guiarme mejor a través de la historia. Le puse que nació en 1907. Mi padre también nació en 1907. Así era más fácil encajarlo en cada etapa histórica”.

Chipo Martínez con su novela en la EMMA.

Chipo se mostró feliz con el resultado final de la novela. “Recuerdo que nuestro grupo de amigos escribíamos un relato cada cierto tiempo y nos lo mandábamos por internet y después nos juntábamos a comentar lo que habíamos escrito cada uno. Se nos ocurrió un experimento un poco estrafalario, ya que cada uno comenzaba un relato y luego se lo pasaba a otro para que lo continuara. Y así hasta concluir cada relato. Un experimento bastante estrafalario, pero bueno, era como un juego para divertirnos”.

“Precisamente, uno de esos relatos que escribí entonces fue en su momento el preámbulo de esta novela. Era un relato pero lo he desarrollado para escribir la novela. Era alguien que vuelve a su casa, abandonada, desde hace muchos años y recuerda su infancia y encuentra una llave que abre algo importante”.

El autor de la novela dejó claro que su vida siempre ha girado en torno a la música, la escritura y el dibujo. “Esas tres patas me han mantenido siempre dentro de una especie de plataforma artística”. Y es que con este libro Chipo pretende que la novela guste. “Aquella persona que la lea quiero que lo pase bien, que se divierta y ante todo que le guste”, dijo.

En este sentido, Chipo no descarta escribir algo en el futuro. “Ya tengo la idea de algo que podría convertirse en una novela, que es un relato, ya está escrito y terminado, que podría parecer que puede desarrollarse como una novela”.

Chipo Martínez firmando ejemplares de su novela.

Chipo como buen contador de historias recordó con cierta nostalgia los buenos ratos de niño cuando los mayores contaban sus historias. “Contar historias además de bonito, es que es necesario para enriquecer el alma”.

Chipo aparte de un extraordinario guitarrista es también un gran dibujante. “Yo empecé con el dibujo, desde muy pequeño, antes incluso que con la música. Pero cuando llegó la música, lo cambió todo. La música es mucho más bonita, menos aburrida. La música la haces con más gente, con amigos, construyendo algo, y entre todos, terminas de tocar y ya has disfrutado. El dibujo es más íntimo, y tardas bastante en conseguir terminar el dibujo. La música en directo es mucho más divertida. Y con la escritura es diferente, porque cuando uno se pone a escribir y tiene que pensar, hay veces que surgen problemas y te planteas como resolverlos. Lo paso fenomenal escribiendo y a veces muy mal, porque cuando te encuentras ese síndrome de la página en blanco que tienes que seguir y no sabes cómo, se pasa mal”. El acto se cerró de nuevo con la actuación musical de tres grandes músicos almerienses.

La guitarra y su importancia en la vida de Chipo

Chipo Martínez se puede considerar uno de los músicos que ha formado parte de más grupos en Almería. Son muchos años en un escenario, y Chipo se sube cada día con la misma ilusión. “Lo que importa es lo que se hace con la guitarra. La guitarra es un instrumento y lo que es importante es que hagas música con ella. Disfruto mucho con la guitarra”.

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