Más de 20 horas y 1.800 kilómetros

11 de febrero 2026 - 03:06

La vida es un partido con ocasiones, unas se marcan y otras no. El fútbol es una forma de vida. Es lo más parecido a un contrato. El futbolista pone su talento y el seguidor contribuye con su lealtad a los colores. El jugador sufre dentro del campo, pero el esfuerzo del aficionado no está pagado. Seguir a tu equipo del alma es duro y no resulta barato. Hay que hacerse cargo de todos los gastos, en solitario y en silencio, en el más absoluto anonimato, con muchas horas de carretera y de manta, en ocasiones, por 90 minutos que no son siempre de felicidad. La operación tiene poco a nada de ventajosa. Es más, presenta altos niveles de locura, a los ojos de los más agnósticos. Pero se trata de un acto voluntario y no forzado. Detrás está la afición y tradición, el origen e identidad, la fuerza familiar de abuelos y padres. Se quiera o no, los aficionados son la auténtica pasión y el alma de este deporte, lo que le da un sentido y razón de ser. Se juega, se corre y gana o pierde por y para ellos. El seguidor es una persona abnegada, que da todo por bien poco, que se siente recompensado con la posibilidad de estar cerca de sus colores e ídolos. Pero completar un segundo desplazamiento en autobús un día después de un primer intento fallido por el temporal y una suspensión dada a conocer cuatro horas, es un acto de extrema generosidad y lealtad brutal. El firmante, periodista reciclado a seguidor, expresa con estas líneas su admiración y testimonia su homenaje al medio centenar de seguidores de la UDA que sumaron 1.800 kms y más de 20 horas de viaje para estar con los suyos en Cádiz y encarnar en rojiblanco el lema del Liverpool: “Nunca caminarás solo”.

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