
Tribuna Económica
Joaquín Aurioles
Balanzas
El entrenador de la UDA, sin que el balón haya dado su primera circunferencia, ya ha triunfado y este periodista no ha perdido la cabeza ni se ha inflado a vino para olvidar la 2023-24, la del Libro de los Récords que luego no lo fueron. Rubi ha conseguido lo que ninguno de los 30 técnicos que se han sentado en el banquillo rojiblanco ha logrado desde que se fundó la UDA. Es uno de los pocos que ha salido indemne del ‘corredor de la muerte’ unionista y es el primero que ha recorrido el camino de ida y se pone de nuevo al frente de la plantilla desde principio de temporada. El catalán, así las cosas, es un entrenador insólito, sin parangón -Alcaraz y Esteban Vigo fueron cesados con el Almería CF-. Además, ha arrancado un contrato de larga duración, tres temporadas, y unos emolumentos de Primera, con 1,5 millones de euros netos por campaña para él y su equipo de trabajo, lo que le convierte en el mejor pagado del Segunda, y el sexto de Primera. El trabajo está muy bien pagado y el reto no será fácil. Ascender a Primera, ya sea de forma directa o pasando por los play-off, es una empresa complicada y hace que si el intento resulta fallido se pueda hablar de decepción. Pero será todo un fracaso deportivo si el equipo no logra meterse entre los seis primeros, una tarea más asequible. La casualidad ha querido que la oficialidad en su regreso ha coincidido en el tiempo con el fichaje de Kylian Mbappé por el Real Madrid. La comparativa no es incompatible. El francés ha nacido para jugar con los blancos y Florentino Pérez lo ha reclutado, libre de cargas, para ilusionar aún más con la grandeza del club y su plantilla. La UDA ha convenido en la vuelta del único entrenador que le ha dado un título nacional y la masa social se ha cargado de ilusión. Porque el fútbol es eso: “Ilusión y olvido’.
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