El examen
Así eran los banquillos del añejo campo de La Falange
Hoy día nos provoca una sonrisa ver en qué condiciones se jugaba al fútbol en el siempre viejo campo de La Falange. Vean por ejemplo uno de los banquillos y comparen con los actuales: un modesto cajón de madera alargado con unas cuantas almohadillas sobre él. Me imagino el lumbago con que acabarían tanto el entrenador como los jugadores suplentes. Y no crean que la imagen es muy antigua. Fue tomada el 16 de junio de 1974 tras finalizar el partido de promoción de ascenso a Segunda entre Almería y Córdoba. Empate en el global de la eliminatoria y prórroga. Recuerdo aquel partido: 33º a las 5 de la tarde, campo de tierra y ¡media hora más de juego! Los jugadores estaban extenuados e hicieron estiramientos de la arcaica forma que ven: sobre la ardiente tierra del campo ayudado por compañeros e incluso uno apoyado sobre el banquillo. Al final no se ascendió, por lo cual Almería evitó ser el hazmerreír de la España futbolística al jugar en este campo en Segunda. Cabían 3.500 espectadores en los asientos de Tribuna y Preferencia que eran simples escalones de ladrillo y cemento blanqueado; los Fondos suponían estar de pie tras las porterías, aunque en partidos muy importantes, como éste, se instalaban gradas metálicas. Mientras no se construyera un nuevo campo, Almería estaba condenada a ver fútbol de Tercera. Y en estas regresó a la ciudad un constructor al que las quinielas habían hecho millonario llamado Antonio Franco Navarro.
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