El parqué
Espiral de descensos
Me sorprende gratamente el asunto de la obligatoriedad impuesta al Almería para mantener el pie en el acelerador durante noventa minutos. Después de vencer a Ceuta y Cádiz, el debate más repetido ha sido la dualidad del equipo mostrada en los diferentes tramos del partido. Ciertamente, los rojiblancos destrozaron a sus rivales en la primera media hora para terminar de una forma más gris. La importancia de cuidar los detalles, especialmente en la parcela defensiva. Correcto. Sin embargo, tal superioridad es incompatible del primer al último minuto. Prácticamente es imposible arrastrar al contrario a unos niveles de mediocridad para tenerlo maniatado durante toda una contienda. Más que la obsesión que percibo por ser mejor, hay que tratar de seguir siendo eficiente y minimizar al otro equipo. Un buen ejemplo es la segunda parte contra el Eibar. Después del 3-0, la UDA metió formol para acabar plácidamente un encuentro en el que acabó con las opciones armeras por la vía rápida. Otra cuestión es que no siempre se podrá aplicar la táctica de la tierra quemada en los encuentros. La capacidad de resistir y golpear, un manual para esta segunda vuelta. Había demasiadas preocupaciones encima de la mesa (cambiar la dinámica, ganar fuera de casa...), por lo que paradójicamente lo mejor es que ese debate de la semana sea si eres más o menos dominador. La mejor noticia de un nuevo Almería que flota como mariposa y pica como abeja.
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