El parqué
Nuevo máximo del Íbex 35
Me conocéis y sabéis perfectamente que no me gusta utilizar la palabra “fracaso”, porque fracasa el que no lo intenta. Se pueden utilizar muchos adjetivos. Los dejo a su elección. Pero llegado el ecuador de la competición para las dos “joyas” de la Academia, la cosa pinta mal. Pese a no tener Ciudad Deportiva sí que trabajan como si la tuvieran, ya que son dos equipos que gozan de unos privilegios que a otros de la capital les gustaría tener, como un campo propio de entrenamiento –el filial de césped natural, donde solo lo pisan ellos, disponiendo de tiempo y los días que quieran, y cuando no puede hacer uso del mismo, tiene el Tito Pedro o el Municipal de Huércal-, o el juvenil de División de Honor, que disfruta los días que necesita campo de Huércal. Pero como apuntaba anteriormente, la cosa no pinta nada bien. De una parte el filial, con una plantilla muy bien pagada y que ha acabado la primera vuelta a diez puntos de la permanencia, lo que invita a hacer un ejercicio de titanes para conseguir que el equipo no caiga a una categoría que tanto le costó dejar y que ya se ha llevado a un cuerpo técnico por delante (el problema no era Lasarte). Y de otra el División de Honor, que por tercera temporada consecutiva se ha quedado fuera de la Copa del Rey, objetivo para el que se confeccionó una plantilla sobrevalorada y que no ha dado el rendimiento que se esperaba. Estos dos equipos están a un nivel en cuanto a instalaciones deportivas que nada tienen que envidiarle a otros de su categoría, pero algo no se está haciendo bien, habiendo hecho el club un gran desembolso económico.
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