Las perrerías controladas

11 de enero 2026 - 03:08

El Desafío tiene aire de esos gimnasios de ahora, explanadas del crossfit donde ponerse en forma es guay y hay muchas posibilidades de enfermar de un ataque de salud por pinzamientos y roturas. El espíritu de su productor, Pablo Motos, late en cada inspiración del formato donde lo artístico se contagia de lo urbano, lo flexible termina siendo agónico y la resistencia pide a gritos un selfie de Instagram. A los famosos les encanta lucirse aunque les hagan perrerías (controladas y vigiladas).

El espacio de los viernes en Antena 3 con Roberto Leal es además cantera y escaparate de sus participantes por lo que cualquier aspirante a personaje popular pagaría como ciudadanía groenlandesa para estar ahí. Pegando brincos, con una pirámide de sillas ardiendo o conteniendo la respiración bajo el agua. De El Desafío salió revalorizado Jesulín sin tener que dar ninguna exclusiva y ahora es el turno de su mujer. De nuevo tenemos ahí a Patricia Conde y Eduardo Navarrete, que sirven para un roto, un zurcido y un huevo frito.

El programa también da bombo a los nombres de la casa, a Eva Soriano, otra multitarea; a Yélamo, que ya desde chiquitito, como reportero de España Directo, nunca tuvo miedo a nada. Y da oportunidad a influencers, como Jessica Goicoechea, que se asoman así a un público que hasta ahora no les conocía. Todo está calculado y pensado para dar espectáculo y pulir la peana de los fichajes. Y el jurado se deja llevar. Son guindas... Segura, Del Val y una Pilar Rubio cansina.

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