El parqué
Avances moderados
Se le conoce como el síndrome de Stendhal. Es un trastorno psicosomático transitorio y la reacción a una sobredosis de arte y belleza, en la visita de museos en Florencia. El término proviene del escritor francés Stendhal. Ocurre cuando la carga emocional y la belleza extrema superan la capacidad de asimilación del espectador. Taquicardias, mareos, sudoración y desorientación son algunas de sus reacciones. Pero no hay motivos para la preocupación. Es algo pasajero, una especie de cortocircuito emocional por una experiencia estética extrema. Lo de la UD Almeria en Ipurúa fue de una fealdad manifiesta y la reacción de Rubi en sala de prensa fue de desorientación, confusión y sensación de presión en el pecho y en la cabeza. El de Vilassar de Mar vio otro partido, muy diferente al de resto de mortales. Soñó un partido y la realidad le devolvió otro, muy distinto. Lo suyo fue una fábula, algo que no ocurrió, salvo en su mente. Lo de los cuatro controles decisivos dentro del área forma parte de esa recreación. Hace años, antes de la eclosión de las plataformas televisivas actuales, los entrenadores intentaban ganar en la sala de prensa el partido que habían perdido antes sobre el césped. Recurrían para ello a un partido falso, repleto de ocasiones a favor y a la mala suerte, aprovechando que no existían imágenes como actualmente, donde no dejan un detalle suelto. La UDA se desvanece y Rubi ha echado una palada sobre su credibilidad con este análisis que diagnostica nerviosismo y miedo.
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