Misión cofrade

Es de suma importancia unirnos pastoralmente todos los cofrades y la comunidad cristiana a este 75 aniversarioAunque los temas de escándalo social son bastante efímeros, en cuanto se van debilitando otro tan o más gordo ocupa su lugar

Se ha dado con el metafórico martillo del llamador de un paso de Palio o Misterio y en comunión eclesial, la salida de la programación de actividades y actos litúrgicos o extralitúrgicos, impulsados por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería con motivo de su 75 aniversario fundacional, 75 años al servicio de la Iglesia diocesana y de las corporaciones penitenciales y de gloria que están integradas en su seno para seguir evangelizando a través del catolicismo popular la sociedad almeriense, llamados a vivir la Vida Divina.

Los cofrades sabemos cuando anualmente hacemos la Estación de Penitencia, que por el Bautismo hemos nacido a una nueva vida, liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, la vida de la gracia, la vida en el Espíritu Santo. Que Dios nos ha destinado a vivir la plenitud de la vida, a pesar de las elevadas tribulaciones de la naturaleza, como hijos suyos, por medio de Jesucristo en sus diferentes advocaciones, al igual que María Santísima, a través de la Palabra de la luz del Resucitado del Domingo de Ramos, único camino de la verdad y la vida.

75 años de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la capital almeriense, que podrán significar transmitir esa impronta de cristianos y, como valor añadido, cofrades, ante una sociedad que está viviendo un vacío de Dios, en la política, en la cultura, en los comportamientos, en las conciencias, con el pretexto de que vivimos en una sociedad secularizada, eclipsando que la voz de Dios Creador y Salvador resuene de forma generosa en las almas.

Por ello, es de suma importancia unirnos pastoralmente todos los cofrades y la comunidad cristiana a este 75 aniversario, exponente de la verdad del Evangelio a través de la religiosidad popular, que se materializará en un marco de compromiso solidario y de oración hacia los más necesitados, los que sufren, con obras de caridad y en una procesión magna para llenarnos de esperanza las palabras de Jesús ante la oscuridad de las tinieblas que turban la fragilidad del ser humano.

Palabras incardinadas en la religiosidad popular a través de la belleza de la imaginería religiosa como misión cofrade, para que desde una mirada contemplativa y a los sones de la silenciosa música de capilla o de los compases sinfónicos de la "Madrugá", veamos la plenitud del amor fraterno y sinodal, toda la grandeza que encierra el Misterio Pascual: "El que tiene fe en mí, aunque muera, vivirá". Paz y Bien.

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