OBITUARIO
Fallece Juan Carlos Rodríguez Búrdalo: el general que susurraba versos
El pasado día 27 de enero, a través de un whatsapp de la procuradora de los Tribunales María Dolores Martínez Leiva, esposa del magistral poeta murciano y almeriense Domingo Nicolás, tuve conocimiento del fallecimiento del general de División jubilado y escritor Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, velándose al difunto en el tanatorio de la M-30, sala 1ª, desde las 18:00 horas.
Tuve ocasión de saludarle el domingo 13 de julio en Almería. Habitualmente venía a su casa en el barrio del Zapillo y también le remitía mensajes y felicitación con motivo de su onomástica y del día de la Virgen del Pilar, siempre contestándome con afecto y sociabilidad.
En una de las ocasiones que vino a Almería y visitó el IEA, siempre con los poetas Julio Alfredo Egea, q.e.p.d., y Domingo Nicolás, comentó al periodista Diego Martínez que: "mi padre era de Tabernas y mi madre de Almería. Por cuestiones del destino el niño que debiera haber nacido en el barrio de Pescadería lo hizo en Extremadura".
Militar y poeta ha fallecido a los 79 años de edad tras una vida dedicada a España, a la Guardia Civil y a su inquietud poética. Nieto de un suboficial del Ejército e hijo póstumo de un guardia civil muerto en una escaramuza de los maquis en Rioja, Almería, pasó buena parte de su infancia en el pueblo de Piedras Albas (Cáceres) y, a los siete años de edad pasó al Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil.
En el Colegio Infanta María Teresa de Madrid tuvo dos profesores que le encauzaron aquella inquietud poética que tenía desde niño; supieron dirigirle hacia lecturas que dejaron su poso y que muchos años más tarde, una vez iniciada su carrera militar, dio sus resultados.
En 1964 ingresó en la Academia Militar de Zaragoza y en 1967, con 21 años, en el Cuerpo de la Guardia Civil. Tras licenciarse en Derecho en Cáceres y siendo capitán en 1985 obtuvo el premio “Amantes de Teruel” por su primer libro El arpa cercenada.
Su ascenso a comandante le lleva a trasladarse a Aranjuez (Madrid), donde reside entre 1987 y 1999, trabajando como profesor de Derecho Constitucional y más tarde como jefe de estudios de la Academia de Oficiales. Allí concibió seis de sus libros, lo que le hizo madurar como poeta.
Su carrera militar concluyó con el grado de general de División de la Guardia Civil, en el que sirvió en el Complejo de la Moncloa como subdirector general de Conducción de Crisis, adscrito a la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno.
Como general de brigada, en 2001 estuvo al mando de la Zona de la Guardia Civil de Castilla-La Mancha. Fue académico de la Real Academia de Ciencias Históricas de Toledo y de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, además de consejero académico de la Cátedra UNESCO.
Su pasión por la poesía le hizo presentarse al Premio Nacional de Poesía Militar, que ganó. Fue el primero de los muchos galardones que recibió a lo largo de su vida. Entre otros, el Premio Hispanoamericano de Poesía Amantes de Teruel y Flor Natural del certamen (Ayuntamiento de Teruel, 1984); premio nacional de poesía corta de Jerez de la Frontera (1985).
Recibió el premio Adalid por un “De un oficio infinito” (Madrid, 1986); Medalla de Oro en el VIII Certamen Nacional de Poesía “Ciudad de Archidona” (Ayuntamiento de Archidona, Málaga, 1986); premio de poesía del Certamen Nacional “Villa de Valdemoro” (Centro Cultural de Valdemoro, Madrid, 1987); “IX Premio Internacional Jaén” por “Nocturno y luna del planeta Muerte” (Jaén, 1988); premio “Claudio Rodríguez” por “Del perfil opaco de los pasos” (Salamanca, 1991); premio “Miguel Hernández” (Rosal de la Frontera, Huelva, 1993); premio “Extremadura desde la ausencia” (Mérida, Junta de Extremadura, 1995).
Fue galardonado con el premio “Ciudad de Alcalá de Henares” por “Cartografías” (Fundación Colegio del Rey, Alcalá de Henares, 2002); propuesto por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo al “Premio Reina Sofía de poesía” 2004; Encina de oro-Extremeño del año fuera de Extremadura” como reconocimiento a su obra profesional y literaria (Federación de Asociaciones Extremeñas de la Comunidad de Madrid, 2007).
El IEA de la Diputación Provincial publicó la obra Bóveda y estribo (Poesía escogida), y como en el conjunto de su obra literaria, expresa este universo intimista y elegíaco a través de formas métricas variadas, predominando el verso libre o el endecasílabo blanco.
Un lenguaje sencillo, pero progresivamente más depurado y exacto, sin perder vibración personal, cuajado de valores simbólicos e imágenes sugerentes de larga tradición literaria (ceniza, luz, mar, camino…), que consigue transmitir al lector la sensación de reflexiva y serena elegía que, primordialmente, busca conseguir el poeta.
Su obra está vinculada explícitamente a la tradición -Manrique, Lope, Garcilaso, Bécquer…- y a la poesía más reciente a través de su aprecio por los grandes poetas de la generación del 50 -Ángel González, Brines o Claudio Rodríguez-.
Juan Carlos Rodríguez Búrdalo es una figura multifacética cuya vida y obra han dejado una profunda huella en la literatura y la sociedad española, destacando tanto en el ámbito militar como en el poético. Por ello y porque las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil nunca olvidan a sus muertos y nadie es olvidado, este sucinto obituario en su honor para que su alma descanse en la paz eterna y brille sobre él la luz perpetua.
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