La ciudad y los días
Carlos Colón
Mamá, yo quiero ser Felipe
Se supone que los cambios que se están produciendo en el Paseo serán para recuperar la importancia que ha ido perdiendo con el traslado de destacados establecimientos a los centros comerciales. La historia de los cambios del Paseo es una novela por entregas. En el primer capítulo, hubo una intervención que no dio buenos resultados. Me refiero a la instalación de unos pivotes dividiendo la calzada, inutilizando su uso para los vehículos, sin ofrecer ninguna ventaja para los peatones. Para justificar una idea tan brillante, un año se colocaron los kioscos en la feria del libro, la iniciativa no dio buen resultado y no se volvió a repetir. En el segundo capítulo se está realizando un proyecto que, desde hace tiempo, ronda en la cabeza de nuestros representantes políticos. Se trata de peatonalizar el Paseo. Es una decisión sobre la que hay opiniones a favor y en contra. Yo personalmente tengo mis dudas, pero en cualquiera de los casos, no me parece que la forma con la que se está llevando a cabo sea la más acertada. Ya hice referencia en esta columna, que me parecía un disparate sustituir unas losas de granito de gran tamaño y con la consistencia adecuada para un pavimento, por unas losas de cuarto de baño, algunas de las cuales ya sufren desperfectos, antes de la inauguración del nuevo Paseo, que se celebrará, sin duda, a bombo y platillo. De haber conservado las losas de granito, habría sido suficiente adaptar la calzada, con el mismo material, al mismo nivel de las aceras. La obra habría necesitado mucho menos tiempo y habría causado menos perjuicio a los comercios que están sufriendo las consecuencias. En el tercer capítulo estamos viendo unas parcelas de tierra, que se asemejan más a unos huertos para plantar hortalizas, que a unos jardines para alegrar la vista. De este detalle se han percatado varias voces que han pedido su modificación. La hostelería aprecia dificultades para colocar las mesas y las cofradías tendrían que llevar los pasos haciendo eses. Atendiendo razones, la Alcaldesa parece estar dispuesta a modificar el proyecto reduciendo las parcelas lo que sea necesario. Que así sea. El último capítulo lo dedico al charco de la Puerta Purchena donde podrán divertirse las criaturas chapoteando alegremente.
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