El Hitler de nuestro tiempo

13 de enero 2026 - 03:06

Dice Ione Belarra que Trump es el Hitler de nuestro tiempo. Ya lo dije yo aquí hace tiempo, pero, claro, yo no soy nadie; Ione Belarra, sí. El asalto al Congreso norteamericano fue su noche de los cuchillos largos –de Trump, digo– y este golpe a Venezuela con secuestro de su presidente equivale al Anschluss o anexión de Austria en marzo de 1938, o a la ocupación de los Sudetes en octubre de 1938, antes de la invasión de Polonia, con la que comenzó la II Guerra Mundial. Trump es, en efecto, el Hitler de nuestro tiempo, pero con bombas atómicas en su poder, lo que no tuvo el nazi alemán –aunque bien cerca que estuvo de conseguirlas–. Y está siguiendo, casi punto por punto, sus pasos.

En aquellos años, España se polarizó en germanófilos y aliadófilos, que correspondía con derecha e izquierda respectivamente. Más o menos como ahora entre trumpistas y antitrumpistas. La derecha es trumpista. Justifica que Trump haya invadido un país soberano, secuestrado a su presidente y se apropie de sus recursos naturales basándose en que el régimen de ese país no le gustaba porque era de izquierdas. Y, claro, si el régimen es de izquierdas es justificado dudar de su legitimidad y, por tanto, es loable que Estados Unidos invada el país y le robe sus riquezas. Todavía más: algunos de derechas verían bien que hiciera lo mismo con España y Pedro Sánchez. Estados Unidos, basándose en su fuerza militar y en su poder económico es para ellos el gendarme del mundo. Y también se constituye en el valedor de la seguridad económica y de clase de la derecha. Ya se sabe que la derecha es patriótica hasta que le tocan la sacrosanta propiedad. Si cree que peligra su propiedad o su poder económico y se cuestionan sus privilegios ya no hay patria que valga. Patriotismo de banderita, que se llama. Nada más. Nacionalismo de derechas, se llama también, aderezado con religión para controlar a la gente y moral sexual, tradición, costumbres y folclore para controlar a los diferentes.

Además, antes se decía que los partidos de derecha y extrema derecha representaban a las clases económicamente poderosas. Ahora ya no. Ahora son ellos mismos, los magnates del petróleo, las finanzas y los negocios, los que asumen directamente el poder incluso negando la democracia y erigiéndose en dictadores. Es lo que Ione Belarra vino a decir sobre Trump. Que ahora, por cierto, habla de Groenlandia. Cosas veredes. Osú.

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