Make Almería Grande Again

07 de marzo 2026 - 03:08

Hoy día se suele entender mal la ironía escrita. Por eso avisamos que vamos a hacer con las encuestas sobre la guerra de Irán un ejercicio de manipulación, retorcimiento de cifras y lanzamiento de bulos. Nos vamos a referir a encuestas recientes sobre la guerra EE.UU./Israel vs Irán. Tres sondeos hechos en Estados Unidos reflejan la oposición a la guerra de Trump: Reuters/Ipsos dice que solo el 27 % de los estadounidenses está a favor de esa guerra. O sea, que el 73 % está en contra. Fatal para Donald. La CNN da un 59 % de contrarios a la guerra. La CBS, más próxima al presidente, dice que un 60 % de ciudadanos no se cree las explicaciones que da su presi sobre sus acciones bélicas. En España, la más reciente, la de 40dB, dice que el 19 % aprueba la actuación de Feijóo, el 13 % la de Trump y el 11 % la de Netanyahu. Usando el método manipulador que hemos copiado, sumamos estos porcentajes y nos da que el 57 % apoya a Pedro Sánchez, y eso que no hemos querido averiguar cuántos coinciden en el apoyo a los otros tres figuras.

La realidad –y ya dejamos el manipuleo- es que Sánchez obtiene en la encuesta de la prestigiosa empresa 40dB el 42 % de aprobación. En la encuesta de Reuters hemos la “trampilla” de sumar los indecisos y los que no contestan a los que están en contra de la guerra, porque en realidad son el 43 %. Este antidemocrático truco es el que se suele usar cada 28 de febrero para manipular los resultados del referéndum sobre la autonomía de Andalucía. Este año –y ya hace 46- no podía ser menos. Un vecino de página vuelve a meter la burra de culo: suma abstenciones y votos en blanco a los negativos en aquel referéndum, con lo que concluye que en Almería no queríamos ser andaluces. Primero, el referéndum no preguntaba si queríamos ser andaluces o no, sino si queríamos el Estatuto por la vía rápida o lenta. En segundo lugar, el voto negativo solo llegó al ¡4,07%!. El positivo, como sí reconoce nuestro poco escrupuloso analista, fue del 42,19 %: una auténtica goleada. Y, por supuesto, ningún “almeriensista” hace alusión a lo poco homologable del planteamiento de aquel referéndum que exigía el 50 % de los votos, no del total de votantes, sino del total del censo, y de cada provincia por separado. Y es que Almería es Andalucía de toda la vida. Incluso con Franco. Pero se ve que el independentismo almeriense quiere emular la Taifa que duró de 1012 a 1091. ¡Hagamos Almería grande de nuevo!

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