Quijotes y mariachis

07 de marzo 2026 - 03:08

Cualquier cosa menos elogiar a Ali Jamenei, paradigma de intransigencia y dogmatismo obtuso, sostén ideológico de un régimen atávico y cruel. En el Irán de Jamenei han sufrido profundamente muchísimas personas. Además de las mujeres persas, de tan habitual presencia en los medios, yo puedo atestiguar la profunda represión que ha sufrido otros grupos sociales, caso de la comunidad bahai. Solo que los liberadores de la crueldad del régimen iraní son poco, nada, convincentes. El relato del bombardeo a Irán difícilmente se sostiene. Jamenei ha sido atacado, y ejecutado, por un magnate pedófilo con delirios dictatoriales, autoconvencido de que es la reencarnación de un emperador romano, o algo por el estilo. El argumento empleado contra España (un país perdedor) es burdo y soez, de Primero de Primate. Su gran aliado ha sido Benjamin Netanyahu, un genocida que es la vergüenza viviente del pueblo judío, sobre el que debería pender una orden de detención del Tribunal Internacional de Derechos Humanos. En otro tiempo, el ejército de Israel se defendió en seis días de una coalición árabe. Ahora Netanyahu parece empeñado en borrar del mapa a todos los árabes. ¿En qué se diferencian ambos sujetos de Jamenei? La agresión, como cabía esperar, ha desatado bombardeos urbi et orbi por parte de los iraníes, tan proclives a odiar a todo lo que sea distinto a ellos.

Por supuesto, la primera línea de afectados de esta escalada de violencia está situada en la población civil, en la escuela de niñas arrasada sin misericordia, en los ciudadanos de los Emiratos Árabes, en los de Chipre, en los consumidores de todo el planeta.

Ante la barbaridad desatada por el siniestro binomio Trump/Netanyahu en España hemos respondido conforme a los parámetros habituales, tan arraigados en las profundidades de nuestra historia, probablemente también de nuestra alma nacional. Sánchez, como antes Rodríguez Zapatero, se ha opuesto a la guerra, embistiendo a los molinos de viento de los poderosos. En el otro lado del arco político, el PP y en especial Abascal, han afinado sus instrumentos de mariachis, como antes Aznar, intentando salir en la foto del dúo fatídico como figurantes. La verdad, yo siempre he pensado que prefería morir de pie a vivir arrodillado.

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