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La Fundación del Español Urgente, promovida por Agencia EFE y Real Academia Española de la Lengua (FundéuRAE), ha escogido arancel como su palabra del año 2025. Entienden los expertos del lenguaje que las negociaciones comerciales, o mejor dicho imposiciones, del presidente de los Estados Unidos relacionadas con las exportaciones a su país ha sido uno de los términos más presente y relevante en la información internacional de los últimos doces meses. Saltó del ámbito jurídico y económico en el que ya era habitual al diálogo social para ser uno de los epicentros de conversaciones y tertulias de medio mundo. En esta evaluación del léxico, el sustantivo arancel superó a palabras de notable penetración mediática en el pasado ejercicio como apagón, macroincendio, preparacionista y trumpista. Fue una de las controversias de mayor importancia del pasado año, una más de un líder estadounidense que acaba de derrocar al régimen de Maduro con su detención y ya trabaja en una transición del chavismo en Venezuela saltándose el derecho internacional y obviando la vía diplomática, democrática y pacifista.
La Real Academia Española de la Lengua (RAE) también decidió incorporar al diccionario en la recta final del año el acrónimo "mena" (en minúscula) con el que se define al menor extranjero no acompañado. La última actualización de 2025 introduce un término que nació como una sigla administrativa al estar muy presente -demasiado- en el discurso público, una decisión que no ha estado exenta de críticas por las organizaciones sociales y migratorias que vienen denunciando que esa palabra perdió la categoría jurídica cuando se convirtió en recurso lingüístico (arma arrojadiza en las Cortes y redes sociales) con el que se ha venido estigmatizando y, desde ciertos sectores, criminalizando a la juventud procedente del continente africano.
Con independencia de la connotación más allá del significado que cada uno le quiera dar al término -nunca será lo mismo el enfoque en Cáceres, Lugo o Bruselas que en la costa andaluza- este debate no debería desviar la atención del verdadero problema migratorio que tiene este país y que se concentra principalmente en las islas -Canarias y Baleares- y en la provincia de Almería. Adultos y menas han colapsado en más de una ocasión los recursos asistenciales y desbordan también las capacidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La costa almeriense ha vuelto a ser en 2025 el punto más caliente de la península de la crisis migratoria con la entrada por vía marítima de forma irregular de más de 5.000 personas, lo que supone un 90% de las llegadas a Andalucía, por el enorme tirón que ha experimentado la ruta argelina. Mientras Trump inventa guerras e impone fronteras y aranceles y en España se debate sobre la estigmatización de los menas, Almería recibe a 14 inmigrantes ilegales cada día sin que nadie le ponga freno a las mafias que trafican con la desesperación humana.
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