Manual de disidencia
Ignacio Martínez
Tenemos que hablar
Hace apenas una semana que iniciábamos el año 2026 caminando en Torregarcía junto a nuestra patrona, la Virgen del Mar. Ese acto, íntimo y a la vez masivo, era el preludio de otro de esos momentos que, sin duda, van a marcar el carácter del año en Almería: la presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa, que tiene lugar hoy domingo. Y no es un mero trámite administrativo o cultural; es el anuncio de que se avecina el tiempo más hondo de nuestra identidad colectiva. Este cartel, un excelente trabajo del artista Rafael Muñoz Granados es, en sí mismo, una declaración de intenciones y un reflejo de la pasión de los almerienses por su ciudad. Para el Ayuntamiento, estar al lado de las mujeres y hombres que la hacen posible a través de las diferentes Hermandades y Cofradías es una apuesta clara por el futuro. Porque son colectivos que tejen redes de solidaridad, establecen alianzas vecinales, construyen comunidad día a día y, en definitiva, hacen ciudad. Apoyarlas es invertir en el capital social más valioso de Almería. Pero reducir la Semana Santa a sus momentos más solemnes y multitudinarios sería perder su esencia más íntima. Su verdadera grandeza reside en una constelación de pequeños instantes que, sumados, componen un mosaico emocional irrepetible: la mirada que se cruza con la de una Dolorosa al pasar; el silencio cargado de emoción que precede a una saeta; los bares rebosantes de vida y conversación; el aroma a incienso; el chirrido característico del tráfico sobre la cera de las calles; el gesto de sacar del armario el traje o la mantilla; la curiosidad de los turistas en las tiendas, o en los museos por la mañana. Y de manera especialmente conmovedora, la mirada de una niña que, al ver pasar una cuadrilla de costaleras, decide que ella también lo será algún día. A todas esas mujeres que dan vida a la Semana Santa con su implicación, como las de la Hermandad de la Coronación, mi reconocimiento más sincero. Y por todo ello, el compromiso municipal es firme. Prueba de ello es la cesión del edificio del Rincón de Espronceda a la Agrupación. Proporcionar una sede céntrica y digna es garantizar que este motor social y cultural pueda seguir prestando su servicio inestimable a la ciudad. En definitiva, honrar nuestra Semana Santa es asegurar que el latido de Almería, ese que suena a tambores, cornetas y silencio, no se detenga nunca. Seguimos trabajando.
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