Resistiendo
Andrés García Ibáñez
Un siglo del padre Bartolomé
Cuando se cumple un siglo del nacimiento del Padre Bartolomé Marín Fernández, sacerdote, pintor y hombre de la Cultura almeriense, recuerdo con intensidad y agradecimiento todo lo vivido junto a él; también la ayuda que me dispensó en mis comienzos artísticos, su tutelaje y protección. Don Bartolomé era persona muy querida en mi familia albojense, por paisanaje del barrio de La Loma, y por la conexión artística de mi estirpe con esa vocación suya tan importante por el dibujo, la pintura, la literatura y el conocimiento. En mi familia, tanto mis abuelos como mi madre y mi tío Ángel, recordaban con frecuencia y me contaban las enseñanzas de Don Bartolomé en su improvisado “cine” de verano. Proyectaba por las noches en la Plaza de los Dolores, al aire libre y muy cerca de su casa, unas diapositivas con imágenes de cuadros famosos de la historia del Arte, siempre de temática religiosa. La gente del barrio acudía al evento con sillas desde sus casas y allí se sentaban para escuchar las pláticas y enseñanzas del seminarista y después del recién ordenado sacerdote. Mientras pasaban las imágenes, iba contando de viva voz las andanzas de Jesucristo o los episodios del Antiguo Testamento, según tocara esa noche. Combinaba sabiamente, como hizo después a lo largo de su vida, sus sermones de sacerdote con la enseñanza y el amor por el gran arte del pasado. En el seminario, ejerció después esta misma función y pasión docente. Desde mi niñez recuerdo la presencia de D. Bartolomé como alguien muy importante para mi familia, y quizá intuía que para mi futuro artístico. Afincado ya en Almería, volvía con frecuencia a Albox, para pasar algunos días en su casa familiar de la Calle Salitre, muy cerca de la de mis abuelos y tías, en la Calle Concepción, a dos pasos atravesando la mencionada Plaza de los Dolores. Supo de mi existencia y de mi voluntad férrea de dibujante casi desde el principio, creo. Solía pasarse por casa de mis abuelos cada vez que andaba por el Barrio, para ver mis últimos dibujos o cuadros. Apadrinó todos mis comienzos, desde mi primera exposición, realizada con doce años en nuestro barrio de la Loma, hasta las primeras en la capital almeriense en las salas de la extinta Cajalmería. Por eso vivo estos días con especial emoción el homenaje que desde nuestra fundación estamos realizando a su labor y a su obra, en Almería, Albox y Olula, con exposiciones, conferencias y la publicación de una extensa monografía. Están todos ustedes invitados.
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