La principal obligación de un gobernante es administrar los recursos de su país y hacerlo con justicia y honestidad. No resulta tarea fácil, pero ese ha de ser su objetivo principal. Gobernar es recaudar, y luego distribuir y priorizar de forma honesta y clara, el dinero que le entregamos todos los españoles, para que el conjunto de la nación pueda disfrutar cada vez más del bienestar al que todos honestamente aspiramos. No hablo de justicia, porque ésta debe ser totalmente independiente, para que, si llega el caso, pueda juzgar a miembros del propio gobierno. Somos conscientes de que una parte muy importante de los presupuestos se gastan en infraestructuras, que son la columna vertebral de un país, y naturalmente en su mantenimiento, cualquiera que sea el color del partido que esté gobernando.
Entre las infraestructuras más importantes de España están las redes de carreteras, eléctricas y ferrocarriles; estos últimos, que recientemente han ocupado las cabeceras de todos los medios informativos españoles y al menos europeos, han dado lugar a una gran tragedia humana que nunca debió ocurrir. Posiblemente España no pueda soportar la carga que supone el mantenimiento de todas las infraestructuras del AVE y también es posible que no necesitemos tanta Alta Velocidad. Creo honestamente que sería suficiente una red ferroviaria en la que pudiesen circular los trenes a 150 km. por hora, como ocurre en otros países de nuestro entorno, pero de verdad; que el usuario tenga la certeza de que si el trayecto Almería-Madrid son 4 horas, no se conviertan en 8 y mucho menos que parte del viaje lo haga en autobús. Lo importante ahora es reparar cuanto antes las vías y carreteras que se encuentran en mal estado, para que puedan estar en servicio cuanto antes, pero con seguridad.
La administración de los fondos que ejecuta el responsable de la cartera de Economía y Hacienda, tiene que hacerlo con pulcritud y honradez y por supuesto, como la mujer del César, parecerlo. El Ministro de Economía debe ser un técnico y por tanto un licenciado en Economía y no un médico, historiador o abogado. Por la misma razón el responsable del Ministerio de Obras Públicas, (sobra lo de “movilidad sostenible”) debería ser un Ingeniero de Caminos, porque son los que más saben de infraestructuras. Lo de “movilidad sostenible” el Sr. Óscar Puente debería de explicarnos a los españoles de a pie, en qué consiste; con ejemplos; nos quedaríamos más tranquilos, aunque los trenes siguiesen llegando tarde. España necesita urgentemente hacer un mantenimiento de vías de comunicación de todo tipo: de carreteras, donde aparecen socavones de 20 cm. de profundidad, terraplenes que la lluvia se los come año tras año, puertos y aeropuertos en un país en el que sus ingresos principales nos caen del cielo en forma de turismo, tienen que ser revisados y mimados continuamente. No cabe decir que España no es un país rico, porque nos estamos permitiendo el lujo de mantener más de 6.000 asociaciones que nos están costando a los contribuyentes unos 8.000 millones de euros al año; vamos calderilla, pero este dato conviene que lo sepamos y ver si podemos asumirlo.
El dinero que se asigna a un ministerio, haciéndolo legal, sin chanchullos, comisiones, mordidas ni “fondos de reptiles” es una cantidad contable y concreta; si se gasta más en una partida, forzosamente tiene que ser a costa de otra o de otras. Estos días Sánchez ha comprado 500.000 votos a los ilegales, donde indudablemente habrá gente buena y trabajadora, pero también habrá traficantes de drogas, ladrones y terroristas, como desgraciadamente ya hemos podido comprobar; de lo que no hay ninguna duda es que han entrado de forma ilegal en España y eso ya es un delito; posiblemente los titulares de este reconocimiento de españoles no todos le den buen fruto, pero la mayoría sí. Legalizar a medio millón de inmigrantes tiene un coste económico muy importante, que harán aumentar las ya largas listas de espera de la Seguridad Social, el grave problema de la falta de vivienda que existe para los españoles de toda la vida, escolarización, transporte gratuito y subvenciones para los que estén en las listas del paro.
Necesitamos volver al “siglo de las luces”; necesitamos poner en valor nuevamente la cordura, la sensatez y la honradez.