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'Invernadero' para los grandes ganaderos granadinos

  • Algunos monasterios y dueños de grandes rebaños, en defensa de sus intereses, no dudaban, a veces recurriendo a la fuerza, en acotar los pastos

Campo de Dalías/El Ejido Campo de Dalías/El Ejido

Campo de Dalías/El Ejido / J.Serrano

En estos tiempos el Campo de Dalías/El Ejido continuaba siendo el “invernadero” de referencia para los grandes rebaños granadinos, cuyos dueños valoraban tanto como los pastos los aguaderos. En 1618 el corregidor de Granada, a petición del monasterio de la Cartuja y otros importantes ganaderos, dispuso que los ganados vacunos bebiesen sólo en la Balsa de Varela, y no en las del Sabinar, Sapo, y Blanca; el concejo de Dalías, ante el Alcalde Mayor de la Alpujarra, alega y consigue que se respete, el carácter común de hierbas y abrevaderos a toda clase de ganados de la Alpujarra, siendo especialmente necesarios para los animales de labranza.

Algunos monasterios y dueños de grandes rebaños, en defensa de sus intereses y en perjuicio de los ganados estantes locales y riberiegos de la Alpujarra, no dudaban, a veces recurriendo a la fuerza, en acotar los pastos. Esta situación encontró el alcalde mayor de la Alpujarra Juan de Navarrete de Rueda a comienzos de 1624, en su visita al Campo de Dalías/El Ejido. La situación se corrigió pasado un año, cuando el representante de la Real Chancillería de Granada personado en las villas de Berja y Dalías, previa audiencia entre otros a los mayorales de los monasterios de la Cartuja y San Jerónimo, ordena la ocupación pacífica de los pastos según orden de llegada a los mismos, como se venía haciendo con anterioridad.

Los conflictos y enfrentamientos por los pastos y abrevaderos del Campo de Dalías/El Ejido no ocurrían únicamente entre los pequeños y medianos ganaderos estantes y riberiegos, por una parte, y los propietarios de grandes rebaños, por otra, sino que podían surgir entre estos últimos.

La expansión agrícola y la castellanización cobró un importante impulso a lo largo del siglo XVII

El 7 de diciembre de 1624 los monasterios granadinos, manifiestan estar en posesión desde tiempo inmemorial de los pastos del Campo de Dalías/El Ejido, denuncian, ante la Real Chancillería, a Luis Gómez vecino de La Calahorra, por introducir en este espacio, con métodos coercitivos, cuatro manadas de unas 300 vacas, las cuales perjudicaban gravemente los pastos, y especialmente los abrevaderos, al enturbiar el agua que era rechazada por las ovejas; Luis Gómez esgrimió en su favor la comunidad de pastos.

Como era de esperar, a la vista de los litigantes, el conflicto acabó rápidamente y en concordia entre las partes, reconociéndose que el Campo de Dalías/El Ejido era pasto común, y, en lo referente al delicado y vital asunto del agua se asignaba la balsa del Sapo al ganado vacuno y al lanar el aljibe de la Higuera y la balsa Blanca.

Sempiterno conflicto entre agricultores y ganaderos. Sempiterno conflicto entre agricultores y ganaderos.

Sempiterno conflicto entre agricultores y ganaderos. / J.Serrano

Si bien, el anterior conflicto, era una cuestión entre particulares, y muestra significativa de la facilidad para llegar a acuerdos entre los grandes ganaderos trashumantes, las villas y lugares de la Alpujarra se hicieron eco del reconocimiento como pasto común, y, que como tal habían aprovechado tradicionalmente los rebaños de la comarca. El pleito principal, no paralizado, incorporaba nuevos argumentos esgrimidos por los concejos alpujarreños, a los cuales fue favorable la resolución final.

Paralelamente, en el Campo de Dalías/El Ejido, el proceso de expansión agrícola y castellanización cobraría un decisivo impulso a lo largo del siglo XVII, con el telón de fondo del siempre latente y secular conflicto entre agricultores y ganaderos: en el año 1575 se cultivan 1.390 fanegas por cien propietarios, y en 1751 se ha pasado a 5.785, y, el número de hacendados es de 405, con un incremento en menos de dos siglos (176 años) del 416% de las tierras labradas.

Otros espacios ganaderos 

Para su penetración en el campo de Cartagena los ganados seguían un itinerario fijo a través de la vereda de ganados; que era vigilada por funcionarios concejiles, que se encargaban en ocasiones de cobrar el derecho. El 26 de febrero de 1438 “los dichos señores Conçejo mandaron que de su parte se diga a Alonso de Segura, que guarda la vereda, que cobre el derecho de los ciento y veynte maravedís el millar, por la vereda, de los ganados, e quince maravedís el millar por las balças, en la borra que se deue a esta çibdad de los ganados estremeños”.

Los ganados que salían de la vereda y ocasionaban daños en el término concejil eran penados; la cobranza de estas penas era una renta que se otorgaba al mejor postor; el 6 de marzo de 1488 ante el Concejo “paresçió Françisco Escarramado e dixo que en las condiciones pregonadas, que ponía e puso las borras de los ganados estremeños, pertenesçientes a esta çibdad en preçio de ciento e diez maravedís, por cabeça. Los dichos señores mandaron que se corra e sy no se fallare quien en mejor preçio la ponga, que se remate al dicho Françisco Escarramado”. En ocasiones los ingresos procedentes de éstas y otras penas sobrepasaban a los del derecho de veredas.

El anterior conflicto era una cuestión entre particulares con fáciles acuerdos

Por los privilegios, derechos, usos y costumbres de la ciudad de Murcia la conservación y amojonamiento de la vereda de ganados correspondía a los ganaderos; haciendo uso de esta facultad, el día 8 de marzo de 1488 “los dichos señores Conçejo mandaron que en la Mesta que agora se a de faser se coja de los señores de ganados estremeños lo que fuere menester para adobar e faser los mojones de la vereda de la dehesa; fueles notificado, dixeron que no los podían fazer fasta que viniese la determinación del pleito que thenian con esta dicha çibdad”; los ganaderos se negaron ya que por estas fechas tenían interpuesto pleito contra el concejo de Murcia, ante el Consejo Real; y por carta fechada en Murcia en 22 de julio de 1488, los Reyes Católicos confirmaron los derechos y privilegios de que gozaba Murcia, entre los que se contaba el referente a que los ganaderos debían amojonar a su costa la vereda de ganados; el estado de conservación de la misma fue empeorando, ante lo cual, el 24 de noviembre de 1495, “los dichos señores Conçejo por quanto los mojones de la vereda por donde pasan los ganados al canpo de Cartagena, están caydos y perdidos y en donde más son neçesarios ques en las lauores de Sangonera no ay, así de manera que los dichos ganaderos quando pasan con sus ganados al dicho estremo dizen que no saben bien ni vesen los dichos mojones y sy los arrendadores de las penas de la vereda los penan diziendo que sallen de la dicha vereda se quexan e dan reclamas dello diziendo que no ay mojones por donde se aclare y vea la dicha vereda y porque los dichos ganaderos segund el asyento y concordia questa çibdad con ellos dio antiguamente ande fazer a su costa los dichos mojones, nunca esta çibdad los a fecho y agora a pedimento del Governador del Marquesado, en nonbre de çiertos ganaderos y Juan de la Jara por sy y en nonbre de otros, an rogado desta çibdad que haga faser los dichos mojones y quellos al tiempo de la Mesta lo pagarán; por ende los dichos señores por quitar el dicho debate, acordaron y mandaron, que a costa de la çibdad se hagan los dichos mojones, e Pedro Riquelme, regidor, los haga faser en los lugares y límites que Juan Cabrero, corregidor desta çibdad, los señaló, y al tienpo de la Mesta se cobren de los dichos ganaderos la dicha costa segund el ganado qua cada vno toviere y el dicho Pedro Riquelme se obligó que los dichos ganaderos paguen la dicha costa, pidiedogela y aterminándoles a ello y que la çibdad la cobrara y no se perderá; se obligó quel pagaría por si e por sus bienes”. De aquel pasado ganadero queda en las proximidades de La Ribera un camino que sigue la dirección del límite de la provincia de Murcia, llegando por el litoral a Los Alcázares, en donde habían antiguos e importantes abrevaderos, seguía luego el camino hacia el Sur, cruzando la rambla del Albujón, y penetraba en el término concejil de la ciudad de Cartagena.

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